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I. Una falsa información, o lo que a final de cuenta fue una desinformación, divulgó por maniobras de la clásica mano negra que los amparos ante la Suprema Corte habían ya sido resueltos para legalizar el saqueo a la presa que se abastece del Río Yaqui. Nada de esto es una verdad jurídica, y el veredicto final aun permanece en esa última instancia en donde se han dictado suspensiones para que se deje de sustraer el agua por medio del acueducto Independencia, causando daños ya irreparables a los yaquis y al municipio de Cajeme al sur de Sonora, al disminuir la cantidad de ese líquido para uso potable, agrícola y ganadero del Valle del Yaqui. Ha sido la Comisión Nacional de Agua (Conagua) la que más se ha opuesto al cumplimiento de esas suspensiones, seguida por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), primero por intereses con el desgobernador Guillermo Padrés (huido de la entidad y refugiado en Querétaro), quien con su grupo tienen muy serias imputaciones de corrupción que van al enriquecimiento ilícito y peculado, apoyado por el entonces presidente Felipe Calderón quien participó en el desacato al imperio del estado de derecho, conforme a resoluciones de jueces de Distrito.

 

II. El caso es que la Corte no ha dicho la última palabra y todo apunta a suspender lo que es un robo del agua por medio de un acueducto sobre el que pesan más de tres órdenes de cancelación, tanto de su construcción como de su funcionamiento. Un amañado y falso boletín hizo saber a la opinión pública que judicialmente la Tribu Yaqui había perdido los amparos contra la obra, lo cual es falso. Pues continúan los yaquis y la sociedad de la comunidad cajemense, dando la batalla legal que han ido ganando y, propiamente dicho, les está favoreciendo para que dejen de llevarse el agua que pertenece al Valle del Yaqui para sus necesidades potables como de sus siembras agrícolas; y donde se han reducido los cultivos desde hace más de tres años, durante los cuales se ha entablado una lucha jurídica por medio de amparos ante tribunales de distrito y los radicados en la Suprema Corte, que están por resolver en definitiva el fondo de los asuntos planteados.

 

III. Y que por los precedentes, esa resolución se encamina a cancelar los trasvases del Río Yaqui a la capital de la entidad que tiene suficiente agua incluso para la multiplicación de los sembradíos de uva; y para lo cual hasta se ha propuesto instalar desaladoras que surtan de agua del centro al Norte de la entidad, a las que se opone Conagua secundada por la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Inexplicablemente no se suspendió en su momento la construcción del acueducto y ahora, con las resoluciones ya formales, tampoco se ha cancelado el robo del agua, pues Conagua está en desacato a varios de los 8 juicios de amparo promovidos. Pero los afectados no han dejado de gestionar que la Suprema Corte reivindique su derecho al agua del Río Yaqui y su presa, para satisfacer sus necesidades del líquido, y cuya falta ya causó daños que implican indemnizaciones por parte de Conagua a la Tribu Yaqui, al municipio de Cajeme y al Valle del Yaqui.

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