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I. Estamos recordando los 400 años de las muertes de William Shakespeare (1564-1616) y de Miguel Cervantes de Saavedra (1547-1616). Sus obras son punto de partida de la cultura universal, que han contribuido a educarnos para la convivencia, con sus estiras y aflojas, en la conflictiva y a veces belicosa división de los Estados-Nación que prevalecen en la disputa por controlar económica y políticamente al mundo. El caso es que nuestro régimen presidencialista –y más en nuestros días– tiene más de Macbeth, la obra shakespereana sobre las autocracias-autoritarismos con el lema: “¡Qué importa que llegue a saberse, si nadie puede pedir cuenta a nuestro poder!”, en el contexto de la sangrienta inseguridad que padecemos: “¡Ay pobre patria mía! ¡Apenas se conoce a sí misma! No puede llamarse nuestra madre, sino nuestra tumba… ¿Cuál es la más reciente desgracia? La que data de una hora es ya tan antigua, que olvida la que anuncia, pues cada minuto trae una nueva”.

 

II. Así sobrevivimos los mexicanos, porque el régimen no ha sabido cumplir con su obligación de lograr la paz social y nos movemos en un estado de guerra donde la mayoría sufre las embestidas de las delincuencias que intimidan a la sociedad. Nada hay de Don Quijote de la Mancha en nuestros funcionarios, casi todos a la Macbeth. Necesitados de paz pública, de remedios económicos, de respeto a los derechos humanos, de sanciones a los homicidas, de saber de los 43 de Ayotzinapa, de secuestros y desapariciones, tenemos un régimen opuesto a la ética democrática con representantes a los que no se les exige cuenta y razón de sus actos; y divorciados del pueblo al que nunca toman en cuenta. Es por esto que cuando Jaime Rodríguez Calderón, con su apodo de el Bronco se apunta como candidato independiente al gobierno de Nuevo León, despertó entusiasmo político por significar liberarse de los partidos acomodaticios que sólo han causado desilusión.

 

III. Esa actitud repercutió en el país, suponiendo que era el camino para, si no librarse, al menos sacarle la vuelta al estado de Partidos donde sobresalen: PAN, PRD y PRI. Han pasado los meses y todo lo que dijo el ya gobernador que pinta para desgobernador, ha quedado en el olvido; sin que se vea la implantación de un nuevo sistema que empiece a cambiar las cosas en la entidad. Y una vez que el Bronco se bajó de su caballo, su modo de gobernar es… más de lo mismo. Parece ser flor de un día. A menos que esté elaborando sus decisiones en gran secreto y nos dé la sorpresa. Pero nada se sabe de acusaciones al exdesgobernador que dejó escandalosa deuda. Ya el Bronco dejó de ser noticia por sus actos. Y parece agazapado. ¿Estará ensimismado para encontrar el modo de corregir lo que encontró torcido? ¿O se ha dado cuenta que no es lo mismo ver torear desde la barrera? Se pensaba que sacudiría al sistema. Y hasta el momento nada hay. No vaya a ser que ha llegado “para cambiarlo todo de tal manera que todo permanezca igual”. El exdesgobernador goza de buena salud. Y el gobernador ya no ha dicho esta boca es mía. ¿Fue sólo llamarada de petate?

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