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Detrás de leyes y reformas antipopulares –como la laboral, la energética, la de telecomunicaciones y la educativa– está el oscuro trabajo de los cabilderos. Sin importar el costo, éstos tienen como principal función influir en las decisiones de los legisladores para que se favorezca o se evite algún perjuicio a las industrias, organizaciones o incluso naciones que representan.

/Primera de dos partes

agenda-corrupcion-300Para ello cuentan con presupuestos millonarios que, sin embargo, no son transparentes. Esto porque ninguna ley los obliga a rendir cuentas de su actuar en los recintos legislativos. Tampoco los diputados y senadores están obligados a hacer públicas las reuniones, los acuerdos ni las prebendas derivadas del cabildeo.

Por ello, en la Cámara de Diputados casos como el de la llamada Ley Televisa o el de la reducción en un 50 por ciento del impuesto especial a los refrescos de bajo contenido en azúcar, lejos de aclararse, se quedan sólo en intercambio de acusaciones de corrupción.

Esta falta de transparencia que se ha generado desde hace 5 años –cuando el cabildeo legislativo se “reguló” por primera vez en México– podría derivar en que los recursos que las industrias destinan a esta actividad deriven en sobornos directos e indirectos (regalos, viajes todo pagado) para la compra del voto legislativo, como ya ha ocurrido en Estados Unidos.

En entrevista con esta columna, la doctora Irma Eréndira Sandoval –especialista en temas de transparencia y combate a la corrupción– explica que “no existen reglas o normatividad que eviten que los legisladores reciban regalos o dádivas por parte de los cabilderos”. Agrega que la nueva Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública tampoco incorpora medidas específicas para hacer de ellos, y otros actores, sujetos obligados a la rendición de cuentas.

La opacidad en estas actividades no sólo se restringe al hecho de que, en 5 años, el Congreso no haya publicado un solo informe de este tema, sino a que las bancadas y comisiones omiten informar incluso por medio de la Ley de Transparencia.

Para conocer los detalles del cabildeo en la Cámara de Diputados, Agenda de la Corrupción ingresó 39 solicitudes de información a la Unidad de Enlace, dirigidas tanto a los grupos parlamentarios como a las comisiones legislativas.

Por un asunto de espacio, en esta entrega abordaremos sólo las respuestas correspondientes a los grupos parlamentarios. La consulta pública versó sobre las veces en que la fracción parlamentaria o alguno de sus integrantes se había reunido con los cabilderos; la identidad tanto de los gestores como de los diputados, las fechas de esas reuniones, los temas tratados, así como los resultados.

El Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional resultó el más reticente al dar respuesta a la solicitud 1062/2015: “Sobre el particular, hago de su conocimiento que dicha información no es del dominio de los grupos parlamentarios y no contamos con registro de ello”.

La fracción del Partido Revolucionario Institucional (PRI) respondió: “Hago de su conocimiento que el Grupo Parlamentario del PRI no ha celebrado reuniones con ‘cabilderos’; en lo que respecta a reuniones de carácter individual, no se ha notificado a esta Secretaría Técnica información alguna, motivo por el cual no contamos con documentación en nuestros archivos relativa a los datos solicitados” (petición 1063/2015).

En respuesta a la solicitud 1064/2015, la fracción del Partido de la Revolución Democrática indicó: “Me permito informarle que el Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática no ha concertado ninguna reunión plenaria para recibir a cabilderos”.

Por su parte, los representantes del Partido del Trabajo respondieron a la solicitud 1065/2015 lo siguiente: “Me permito comentarle que los diputados integrantes del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo no realizaron reuniones con los llamados cabilderos. Asimismo informo que al no realizarse dichas reuniones no se tiene documentación al respecto”.

La fracción del partido Movimiento Ciudadano contestó a la solicitud 1066/2015 que “a lo largo de los dos periodos ordinarios de la Cámara de Diputados [2013 y 2014], el Grupo Parlamentario tuvo reuniones previas a todas las sesiones ordinarias del Pleno de este órgano colegiado, y en ninguna de ellas se atendió o recibió persona alguna identificada como cabildero o representante de ninguna empresa”.

En respuesta a la solicitud 1067/2015, la bancada de Nueva Alianza señaló: “Al respecto me permito hacer de su conocimiento que, durante la actual Legislatura, el Grupo Parlamentario Nueva Alianza no ha tenido reuniones con cabilderos en virtud de que no es interés de la fracción hacerlo”.

Los representantes del Partido Verde Ecologista de México respondieron lo siguiente a la solicitud 1068/2015: “Le informo que este Grupo Parlamentario no ha llevado reunión alguna con los llamados cabilderos, tanto en su conjunto como en lo individual; en lo que a la actividad legislativa se refiere, no omito manifestarle que algunos integrantes de esta fracción forman parte de una o más comisiones y, de haber llevado a cabo reuniones como integrantes de ellas, la información no es competencia de este Grupo”.

Para la doctora Irma Eréndira Sandoval, investigadora y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México, “los cabilderos y la figura del cabildeo empañan aún más la contaminada transparencia de aparador que hemos padecido en los últimos años. Los cabilderos junto con los supuestos ‘candidatos independientes’ son actores privatizantes de la política”.

Tan sólo para 2016, la Cámara de Diputados recibió 441 solicitudes de acreditación de cabilderos, de las cuales 212 correspondieron a personas físicas y 229 a personas morales (Gaceta Parlamentaria, 30 de octubre de 2015).

“Esta figura política representa la legalización de la corrupción en los ámbitos legislativos y los gobiernos municipales, porque fomentan que alcaldes y diputados, a través de despachos de cabilderos, ‘inviertan’ el dinero público en estúpidas aventuras financieras y bursatilizantes, inaugurando una oleada de escándalos de corrupción tipo Enron a la mexicana”, considera la doctora Sandoval.

En el caso del Poder Legislativo, específicamente en la Cámara de Diputados, la opacidad con la que se conducen las relaciones cabildero-legislador, que ha podido constatar esta columna a través de las solicitudes de información, son muestra de ese rostro de la corrupción.

Nancy Flores, @nancy_contra/Primera de dos partes

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: AGENDA DE LA CORRUPCIÓN]

Contralínea 475 / del 15 al 20 de Febrero 2016

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