Los Zetas, intactos

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Los Zetas controlan total o parcialmente los negocios criminales en 21 entidades de México y tienen cobertura en otras cinco, a pesar de la existencia de cinco grupos dedicados exclusivamente a asesinarlos. En el ámbito internacional, su presencia se extiende a lo largo del Continente Americano y llega a Europa. Su consolidación trasnacional incluye nexos con las mafias italiana y libanesa, refieren informes de los aparatos de inteligencia estadunidenses. La detención de su líder Miguel Ángel Treviño, el Z-40, deja intacta su estructura

La organización criminal más violenta de México, Los Zetas, controla total o parcialmente los negocios ilícitos en el 65 por ciento del territorio nacional, según se desprende del más reciente mapeo de las zonas de influencia de los cárteles mexicanos, que elaboró la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés).

En el Mexican cartels. Map depicting areas of dominant influence, la DEA identifica nueve estados (Coahuila, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Hidalgo, Chiapas, Tabasco, Campeche y Tlaxcala) enteramente bajo el mando del cártel que encabezaba el recién detenido Miguel Ángel Treviño Morales, alias Z-40.

Según la información de la DEA, en otras 12 entidades la presencia de esa organización es relevante, al grado de rivalizar con cuatro importantes cárteles por el control de las rutas del trasiego de drogas ilegales y de otros negocios, como los secuestros y el cobro de piso.

En esta condición se encuentran Durango, Nayarit, Jalisco, Oaxaca y Quintana Roo, los cuales se disputa con el Cártel de Sinaloa; aunque en el caso de Quintana Roo, la presencia de la empresa ilegal de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, es mínima. Con Los Caballeros Templarios, Los Zetas pelean por el dominio de Guanajuato, el Estado de México y Querétaro.

El supuestamente extinto Cártel del Golfo (como lo considera el gobierno de Enrique Peña Nieto, Contralínea 337) lucha con ellos por Nuevo León, Veracruz y Tamaulipas; mientras que con el Cártel de los Beltrán Leyva están liados por el control de Puebla.

En otras cinco entidades mexicanas, Los Zetas también cuentan con pequeñas representaciones que cuidan sus intereses: el Distrito Federal, Chihuahua, Sinaloa (concretamente en Guasave y Mazatlán), Guerrero (en Acapulco) y Sonora, indica el mapa de la DEA, contenido en el informe Mexico’s drug trafficking organizations: source and scope of the violence, que elaboró el servicio de investigación del Congreso estadunidense en abril de 2013.

Ese reporte señala que fue en 2011 cuando Los Zetas comenzaron a extender sus áreas de influencia geográfica en México y a consolidar su presencia en Guatemala, tras haberse separado del Cártel del Golfo, a fines de 2009.

Negocios trasnacionales

La industria en la que participan Los Zetas es altamente rentable. Tan sólo por el trasiego de drogas ilegales a Estados Unidos, los cárteles mexicanos legalizan con éxito 39 mil millones de dólares anuales (unos 507 mil millones de pesos, a un tipo de cambio de 13 pesos por dólar), indica el reporte Southwest border violence: issues in identifying and measuring spillover violence, elaborado también por el servicio de investigación del Congreso estadunidense, con fecha del 28 de febrero de 2013.

Pero los negocios de Los Zetas no se limitan al tráfico de estupefacientes destinado al principal mercado del mundo. En México involucran otros delitos (los secuestros, la extorsión, el cobro de piso, el narcomenudeo, la trata de personas, el tráfico de indocumentados, la tala ilegal de bosques, el robo de combustibles y el robo de automóviles), mientras que en el extranjero, además del narcotráfico, se dedican al lavado de dinero.

El informe Mexico’s drug trafficking organizations: source and scope of the violence indica que “Los Zetas son una de las organizaciones narcotraficantes más diversificadas: incluye el robo de combustibles a la paraestatal Petróleos Mexicanos, el contrabando y la venta de productos piratas, el tráfico de personas, así como la extorsión y el lavado de dinero”.

Su diversificación también incluye otros mercados. Según el reporte del servicio de investigación del Congreso estadunidense, “Los Zetas han extendido sus operaciones a Centroamérica para colaborar con sus equivalentes de Guatemala, los Kaibiles [desertores], y con las pandillas de América central, en un intento por controlar los envíos de cocaína de Guatemala a México”.

 

Su presencia se ha detectado también en Colombia y en Perú, refiere el Departamento de Estado. Mientras que su entrada a Europa se ha dado por Italia: los aparatos de inteligencia estadunidenses han detectado vínculos de este cártel mexicano con el grupo criminal Calabrian N’drangheta.

También se ha relacionado a Los Zetas con la mafia libanesa a través del narcotraficante Ayman Joumaa (a quien se ubica como financiador de Hezbolá). Según el área de inteligencia financiera del Departamento del Tesoro estadunidense, Joumaa encabeza una “sofisticada empresa multinacional de lavado de dinero, que blanquea el producto del tráfico de drogas para el beneficio de narcotraficantes y del grupo terrorista Hezbolá”.

Dicha institución estadunidense estima que la red criminal de Joumaa lava aproximadamente 200 millones de dólares (unos 2 mil 600 millones de pesos) cada mes, y establece sus nexos con Los Zetas de la siguiente manera: su empresa “coordina el envío de cargamentos de varias toneladas de cocaína desde Colombia hasta México para el cártel de Los Zetas. El destino de esa droga es Estados Unidos”.

Sólo por la venta de drogas ilícitas en el vecino país, los ingresos de Los Zetas ascenderían a 4 mil 875 millones de dólares anuales (unos 63 mil 375 millones de pesos). Este monto depende de si dicho cártel y las otras siete “grandes organizaciones del narcotráfico” que identifica la Procuraduría General de la República (PGR) –el Cártel del Pacífico (o Sinaloa), los Arellano Félix, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, el Nuevo Cártel de Juárez, el Cártel de la Barbie y el Cártel de los Beltrán Leyva (Contralínea 337)– ganaran lo mismo.

Estructura, intacta

En México y en el extranjero, los negocios de Los Zetas son tan redituables que, hasta ahora, nada ha perturbado su estructura; ni siquiera la supuesta “guerra” contra el narcotráfico, que declaró el expresidente de México Felipe Calderón desde diciembre de 2006 y hasta el fin de su sexenio.

Más aún, en su breve historia como cártel independiente, Los Zetas han sufrido seis bajas por muerte y por cárcel de sus principales líderes; la más reciente ocurrió el 15 de julio pasado, con la detención de Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40. Pero esto no ha modificado su expansión ni sus ganancias.

Su crecimiento como empresa ilícita tampoco ha sido perturbado por los cinco grupos de sicarios surgidos con el único o el principal objetivo de asesinarlos (Contralínea 337); tres de éstos vinculados al Cártel de Sinaloa (Mata-Zetas, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Cártel de la Laguna) y otros dos, escisiones de los mismos Zetas (Los Talibanes, Los Legionarios).

Tanto el Cártel de Sinaloa, con el que mantienen una guerra constante, como Los Zetas son considerados las “dos mayores organizaciones del narcotráfico en México”, refiere el reporte Mexico’s drug trafficking organizations: source and scope of the violence. Agrega: “ambos [cárteles] se han movido agresivamente a Centroamérica y América Latina y se han diversificado en otras actividades ilegales”.

 

 

Infografía:

 

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Fuente: Contralínea 345 / julio 2013

 

 

 

 

 

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