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Geográficamente, Estados Unidos Mexicanos, Estados Unidos de América y Canadá integran Norteamérica y, en la capital de esta última, Ottawa –con 1 millón de habitantes– se reunieron los secretarios de la Defensa de esos países; invitado también al secretario de Marina de México, para proseguir el combate al narcotráfico de los cárteles mexicanos que de acuerdo con Peter Mackay y León Panetta son “más peligrosos” que los colombianos. Se calcula que esos cárteles surten de drogas a por lo menos 100 millones de consumidores estadunidenses y aproximadamente 20 millones canadienses. Ese mercado le deja a Joaquín Guzmán Loera, el Chapo (cuya esposa Emma Coronel, o una de ellas acaba de ir a parir en Los Ángeles, California, Estados Unidos), sus socios y enemigos con tentáculos en Centro y Sudamérica, millones de dólares. Con los que compran armas y material bélico en armerías estadunidenses y canadienses también, que entran a nuestro país por tierra y mar mediante funcionarios made in México que reciben sobornos. Y por aire en aeropuertos clandestinos.
 
En esa reunión Panetta, el secretario de Defensa estadounidense, indicó que recibió informes de Guillermo Galván Galván y Mariano Francisco Saynes, de que durante el sangriento sexenio de Felipe Calderón se han cosechado 150 mil homicidios. “Yo pienso [expresó Panetta] que el número que los oficiales mexicanos mencionaron fue de 150 mil […] Personas que han fallecido por la violencia entre los cárteles en México”. Galván y Saynes lo desmintieron, al añadir que de 2006 a la fecha, apenas han muerto 47 mil 500 personas. Supongamos sin conceder que esto es cierto, aunque otras informaciones calculan más de 100 mil los homicidios de policías, delincuentes, soldados y ciudadanos que Calderón clasificó como “daños colaterales” o el precio que hay que pagar por su estrategia fallida en “guerra” contra el narco, una; pues los narcotraficantes están más envalentonados y, con todo y que algunos cárteles concedieron una “tregua”, durante la visita papal hubo más de 100 homicidios.
 
Estamos en el filo de que esa crisis de inseguridad y más militares en las calles, sea verdad o pretexto se reviente antes de las elecciones para suspenderlas y que por un golpe de Estado disfrazado, el Congreso de la Unión nombre a un presidente interino al que le entregue Calderón la Presidencia, pues no quiere verse entregando la banda presidencial a Enrique Peña Nieto que odia a muerte ni a Andrés Manuel López Obrador al que desprecia… pero tampoco a Josefina Vázquez Mota que subestimó y le quitó la candidatura a su favorito, por lo que, aun sabiendo que la candidata no tiene ninguna posibilidad, está dispuesto a meterla en el mismo costal de la suspensión de las elecciones. Y es que el juicio político, como la Espada de Damocles, lo amenaza por esos 50 mil homicidios. Pero mientras tanto mandó a sus secretarios de la Defensa y Marina para confirmar que con cerca de 50 mil los muertes cuya corresponsabilidad comparte con los narcotraficantes. Aunque ya entrado en gastos o conforme a su fracaso: “haiga sido como haiga sido”, da lo mismo que sean 50 mil o 150 mil muertos, pues en el deslinde de responsabilidades y abolida la pena de muerte, la sanción para un sólo homicidio, es la prisión.
 
*Periodista

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