Vivir hacinados

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La crisis económica ha obligado a miles de familias en la frontera a vivir en viviendas que no cuentan con las dimensiones mínimas requeridas para un apto desarrollo humano. A la fecha, nadie puede obligar a los empresarios del ramo a dejar vender “mini-casas”.
 
Nadia Irene González Guzmán
Matamoros, Tamaulipas
 
La mayoría de las casas de interés social que se han edificado durante los últimos años en esta frontera son limitadas de  espacio, lo que incide negativamente en la vida y el desarrollo de las familias que las habitan.
Y aunque estas viviendas cuentan con unas dimensiones inapropiadas, esto no ha impedido que sigan siendo la única opción de vivienda para una cada vez mayor cantidad de personas que no cuentan con los recursos suficientes para comprar una casa más grande.
Sin embargo, no todas las familias se adaptan al reducido espacio y actualmente 632 viviendas en Matamoros están abandonadas.
Registros oficiales informan que en Tamaulipas mil 972 casas están deshabitadas debido a la falta de un espacio y de comodidad para sus propietarios.
Quienes sí se quedan tienen que gastar sus ahorros para transformar la vivienda de acuerdo a sus necesidades, pues una cocina de 1.5 por 3 metros es indiscutiblemente pequeña para que más de una persona puedan estar con comodidad.
Además, la negligente planificación de estas viviendas coloca en riesgo a los niños de las familias que la habitan.
Debido a su construcción, estas casas ponen a los menores en riesgos, con posibilidades de sufrir accidentes como quemaduras y laceraciones por el fácil acceso que puedan tener los infantes a la estufa u objetos filosos, la ingesta de sustancias tóxicas como detergentes e insecticidas o incendios por la inadecuada conexión eléctrica.
“Cuando me ofrecieron la casa me dijeron que tenía una medida de 57 metros cuadrados, pero no me explicaron que incluía el tramo de banqueta, un espacio que es público y al que no le puedo dar uso privado y esto le resta un par de metros a mi propiedad”, dijo Martha Gómez, habitante del Fraccionamiento Las Brisas.
 

VIVIENDO SIN ORDEN

 
Juan Guillermo Laguna Ortiz, secretario de Desarrollo Social en Matamoros, admite que más de un 30 por ciento de las colonias en la ciudad están en terrenos que fueron fraccionados por empresas constructoras.
Admitió que un arquitecto debe ser sensible a la influencia que tiene una vivienda en la vida de sus habitantes, sin embargo y por lucrar, muchos constructores escatiman en calidad y espacio para incrementar sus ganancias.
Reconoció que no consideran los efectos negativos en el comportamiento de las personas.
“Muchos trastornos de conducta se desprenden de la carencia de espacios íntimos en una vivienda, propician una educación diferente que detona en una convivencia que se vuelve difícil si en una sola recámara duermen varios miembros de una familia, niños y adultos”, expresó.
Aseguró que en la actual administración no se han autorizado nuevos fraccionamientos por factores como la economía, inseguridad y falta de mercado.
Con una maestría en Ciencias para la Planificación de Asentamientos Urbanos, señala que es indispensable “candadear” (sic) compromisos con los desarrolladores para que é’stos den cobertura total a las necesidades de sus clientes.
Admitió que casi todos dejan incompletos la introducción de servicios urbanos y otras obligaciones.
“El municipio hereda problemas relacionados con la falta de vialidades, rutas de transporte y hasta la introducción de servicios básicos, por eso se requiere una legislación que dé cambios dramáticos para la vivienda y que estén a la par de la urbanización y el ordenamiento territorial”, dijo Laguna Ortiz.
Indicó que se descuidan aspectos relacionados con la densidad de la población calculada en el terreno fraccionado.
Las áreas de donación se consideran en superficie y no se escrituran, explicó, luego terminan vendiéndose a particulares para uso comercial, dejando a las familias sin el espacio verde al que tienen derecho.
Agregó que se requiere de un mayor orden en materia de edificación de viviendas, a través de una ley de desarrollo que no se respeta, pues exige que un pie de casa promedio para una familia de cuatro integrantes sea de 90 metros cuadrados.
“Lo ideal es que sean 200 metros cuadrados equivalentes a estándares internacionales tratándose de terrenos residenciales e incluyendo un rango razonable a los proyectos fraccionados de medio y bajo presupuesto”, añadió.
 
 
 

APRETADOS PARA TODA LA VIDA

 
A través de los años, las viviendas de interés social representan un negocio muy lucrativo para algunas compañías constructoras, por la gran especulación que existe en el precio real y  el que asigna quien la vende.
Omar Alanís adquirió una casa habitación hace tres años que, por lo menos en papel, cuenta con dos recamaras, un baño y un “plus”, que consiste en espacio extra en el patio trasero por localizarse en la equina de una de las saturadas cuadras del fraccionamientos, ubicado al sur poniente de la ciudad, Jardines de San Felipe.
“Me ofrecieron la casa en 260 mil pesos, a pagar en veinte años, y me parecía bien, pero era soltero y ahora que planeo casarme observo que tiene claras carencias, como la falta de espacios para closets, una cochera para un carro familiar o dos y un baño, porque el que tiene es tan pequeño que parece de casa de muñecas”, dijo.
El desalentado propietario invirtió 50 mil pesos en la construcción de una cochera y barda, pero debe pagar tres veces más para tener una recámara extra, que se tendría  que poner en un segundo piso porque el pie de casa es insuficiente para dar amplitud a los 60 metros cuadrados.
“Pues ahora que me case con mi prometida vamos a vivir aquí y de broma yo le digo que vamos a estar apretados para toda la vida, porque si tenemos niños seguramente vamos a tener que hace más adecuaciones a la casa”, mencionó
Refirió que indiscutiblemente los promotores de las constructoras usan con habilidad la decoración de la “casa muestra” y hablan de amplitud y comodidad, características que son completamente ajenas una vez que se vive en una de estas edificaciones.
La visita guiada a través de una casa muestra tiene una distribución lejana de parecerse a la cotidiana estancia de los compradores que pueden ser una familia de cuatro o más integrantes.
“Tiraré la división que hay entre las dos recámaras para hacer una sola, porque en una no cabe una recámara king size y tenemos pensado hacer una recámara extra y provechar el espacio ampliando el baño, porque es molesto que el lavamanos esté ubicado fuera”, dijo.
 
 
 
 
 
 
 
 

SOLUCIÓN EN MULTIFAMILIARES

 
Para el investigador del Colegio de la Frontera Norte en Matamoros, Arturo Zárate Ruiz, Matamoros sería una ciudad más amable si en lugar de los fraccionamientos con casas pequeñas colocadas en galeras interminables se construyeran edificios.
“Por una cuestión de ideología, la mayoría de los mexicanos se niegan a vivir debajo de alguien más, pero no se muestran afectados por vivir incluso en las llamadas casas dúplex, por eso es que los fraccionamientos son más atractivos que los condominios”, dijo.
Precisó que muchas familias no sienten el efecto de la incomodidad de habitar una vivienda de tales condiciones, porque hasta hace 20 años era común que una familia de más de ocho integrantes viviera en casas de madera con techo de teja.
Explicó que el espacio reducido no les molesta tanto, pero es un problema que se carga el “paquete” del mantenimiento de los fraccionamientos inconclusos a la ciudad, pues eso es costoso para todos.
“Efectos como la enorme distancia de estas colonias fraccionadas, la extensión de redes extendidas de electrificación y tuberías, son sólo algunos de los gastos innecesarios que se eliminarían si se construyeran multifamiliares.
“Hay proyectos que tienen más de 700 viviendas en treinta torres con un aproximado de 20 viviendas cada una, distribuyendo cada hogar en cerca de 70 metros cuadrados en los que se  tienen por diseño tres recámaras, cuarto de servicio y un espacio con ventilación que serviría para tender ropa.
“Desde el uso de material inadecuado, que reduce el tiempo útil de una vivienda y genera grandes gastos en mantenimiento, y hasta el que los niños crecen sin un espacio en el que puedan jugar y viven encerrados, se solucionarían con multifamiliares con verdaderas áreas verdes”, explicó.
Algunos expertos de la construcción consideran que las viviendas ofertadas a través de los créditos de interés social son apenas adecuadas para una pareja que inicia una familia, pues cuando nacen los hijos la casa se convierte en un espacio propicio para el hacinamiento.
Una propiedad de 200 metros cuadrados es lo ideal, pero esto no es posible porque de fondo el propio Infonavit no tiene ninguna reserva para aceptar manejar los créditos aun y cuando las viviendas no cumplen lo reglamentado.
En México existen 600 mil viviendas que son habitadas por una o más familias simultáneamente y 1.1 millón de casas deterioradas que se suman a los 7.2 millones de casas edificadas con materiales no duraderos.
Además están las 8.9 millones de viviendas que se encuentran con rezagos que limitan la comodidad de quienes las habitan y se requiere que por lo menos se construyan 1.9 millones de casa nuevas,
México tiene como potencial para el mercado comercial de la construcción de la vivienda a 10.8 millones de áreas de oportunidad, incluyendo ampliaciones, adecuaciones, mantenimiento y el completo diseño y construcción, según el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas de Infonavit.
Según el instituto, para este año se esperan otorgar 480 mil créditos a la vivienda, la mayor parte de ellos a familias de las ciudades más pobladas y con varios años de aportaciones sobre su salario.
Lo estrecho de los inmuebles, si bien subsana la necesidad de una vivienda, incide directamente en la comunicación de los integrantes de las familias.
En Matamoros la introducción de servicios se ha vuelto caro, precisamente porque muchos fraccionamientos y asentamientos irregulares demandan se subsane la necesidad de servicios básicos fuera de toda planeación, coinciden Laguna Ortiz y Zárate Ruiz.
La Secretaría de Desarrollo Urbano del municipio se enfrenta al interminable problema de dotar obligadamente de servicios a los fraccionamientos autorizados en anteriores administraciones municipales.
En tanto, mientras cuadras completas de algunos fraccionamientos lucen viviendas abandonadas y la enorme mayoría no cuentan con los servicios completos, las familias se las arreglan para usar hasta el último centímetro de su propiedad con ingenio.

 

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