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De 2001 a 2011 hubo 90 mil 549 que en su totalidad afectaron 3 millones 6 mil 360 hectáreas de zonas arboleadas, con pasto, arbusto y matorrales, a  pesar de que en México el Programa Nacional contra Incendios Forestales tiene como objetivo reducir el número de incendios forestales y sus efectos dañinos. “Es un problema regional y mundial”, objeta Alfredo Nolasco de la Comisión Nacional Forestal, “lo que tenemos que hacer es trabajar todos juntos, la sociedad y el gobierno”. Tan sólo en 2011 se presentaron 12 mil 61 incendios forestales que dañaron 954 mil 936 hectáreas; el 2 por ciento de éstos fueron de origen natural y el resto por actividades humanas 

Los 12 mil 61 incendios forestales que se registraron durante 2011 en México, afectaron 954 mil 936.41 hectáreas, que equivaldrían a 134 veces el Estadio Azteca ?el tercer recinto más grande del mundo, después del Estadio Rungrado May Day, en Corea del Norte y el Saltlake Stadium, en la India?. En comparación con 2010, se duplicó el número de incendios y se dañó ocho veces más a los ecosistemas.
 
Los más de 12 mil incendios afectaron 71 mil 231.70 hectáreas de áreas arboladas (7.46 por ciento) y 883 mil 705.71 con pastos, arbustos y matorrales (92.54 por ciento). En promedio, por cada incendio se perdieron 79 hectáreas. Baja California, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Distrito Federal, Durango, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sonora, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas son las entidades más afectadas.
 
Durante la época de mayor estiaje (sequía) existen dos temporadas de incendios forestales: de enero a junio, principalmente en la zona centro, Norte, Noreste, Sur y Sureste; y de mayo a septiembre, al Noroeste.
 
“En la temporada de incendios forestales 2011 ya se superó el récord histórico de superficie afectada en 1998, que fue de 849 mil 633 hectáreas”. En promedio, agrega Francisco Agundis Arias, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca del Senado de la República, el tiempo de detección de un incendio fue de 18 minutos; sin embargo, las autoridades encargadas de contrarrestar el problema tardaron en llegar 1 hora 6 minutos.
 
Para el cese de dichos incendios, 380 mil 607 personas de diversas entidades gubernamentales y sociales participaron: la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Secretaría de la Defensa Nacional, gobiernos estatales y municipales, voluntariados y del sector social.
 
Para Alfredo Nolasco Morales, gerente de Protección contra Incendios Forestales de la Conafor, la temporada de incendios 2011 fue la más difícil de la historia mexicana. Explica que tres fenómenos confluyeron en la problemática: la actividad volcánica en Canadá, por la que durante los últimos dos años se han presentado los peores inviernos; la presencia del huracán Alex en el Atlántico (junio-julio de 2010); y La Niña, que representa el descenso de las temperaturas y que provocó sequías en la costa del Pacífico (2011).
 
“En México hemos tenido esta superficie quemada, pero en Estados Unidos este año han ocurrido hasta la fecha alrededor de 64 mil 492 incendios con 3.3 millones de hectáreas quemadas, mientras que Canadá ha tenido casi 60 mil incendios con 3.1 millones de hectáreas quemadas. Es un problema regional y mundial, se estima que este año se han quemado alrededor de 350 millones de hectáreas de vegetación forestal a nivel mundial”, compara y justifica el ingeniero forestal con orientación en silvicultura.
 
Bajo esta analogía, señala que los 280 millones de pesos que tienen como presupuesto son insuficientes. “Estados Unidos invierte aproximadamente 2 billones de dólares y Canadá cerca de 1.5 billones de dólares. Todo depende de los niveles económicos del país. Para llevar a un mejor nivel el Programa Nacional contra Incendios Forestales estimamos que se requiere una inversión de más de 10 mil millones de pesos en cinco años, una inversión integral de los municipios, los estados y las dependencias federales”.
 
¿Cuál es el objetivo del Programa desarrollado por la Comisión que representa?
 
La meta del Programa Nacional contra Incendios Forestales es reducir al mínimo el número de incendios forestales y sus efectos dañinos. La meta actual, en esta administración, es mantener el promedio de superficie quemada por incendio en 30 hectáreas. Tenemos que ser realistas, la población sigue haciendo uso del fuego. Lo que tenemos que hacer es trabajar todos juntos, la sociedad y el gobierno.
 
Lejos de este propósito, durante los gobiernos panistas han habido 90 mil 549 incendios forestales que en su totalidad afectaron 3 millones 6 mil 360 hectáreas de zonas arboladas, con pasto, arbusto y matorrales. Con Vicente Fox Quesada, 47 mil 434 incendios dañaron 1 millón 268 mil 176 hectáreas; con Felipe Calderón Hinojosa, a pesar de que hubo menos incendios (43 mil 115), el porcentaje de la masa afectada se incrementó (1 millón 738 mil 184), según datos del documento Reporte semanal de resultados de incendios forestales 2011, datos acumulados del 1 de enero al 15 de diciembre de 2011, emitido por la Coordinación General de Conservación y Restauración y por la Gerencia de Protección contra Incendios Forestales, ambas de la Conafor, organismo descentralizado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
 
La Comisión Nacional Forestal, creada por decreto presidencial el 4 de abril de 2001, tiene por objeto impulsar actividades productivas, de conservación y restauración en materia forestal. Desde hace 10 años es la encargada de aplicar el Programa Nacional de Protección contra Incendios Forestales en coordinación con los gobiernos federal, estatal y municipal, dueños y poseedores de terrenos forestales.
 
Dos por ciento de los incendios forestales son naturales; el resto es generado por actividades humanas -36 por ciento se da en el sector agropecuario y su prevención está a cargo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa); 62 por ciento es ocasionado por fogatas no apagadas adecuadamente, colillas de cigarros, cacería furtiva, litigios y rencillas entre comunidades rurales, principalmente.
 
 
La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable ?en diferentes fracciones de los artículos 12, 13, 15, 123, 124 y 222? y la Norma Oficial Mexicana NOM-015-Semarnat/Sagarpa-2007 establecen las especificaciones técnicas de métodos y formas del uso de fuego en los terrenos forestales y de uso agropecuario.
 
Aún cuando los incendios forestales son destructivos, “sólo ocasionan el 2 por ciento de la deforestación a nivel nacional, por lo que la pérdida de bosques y selvas se da en gran medida por otras causas”, indica el informe Incendios forestales, edición 2010 de la Conafor.
 
Hay ecosistemas sensibles, dependientes o independientes del fuego. El senador Agundis Arias comenta que el uso de éste de manera controlada podría favorecer la regeneración de la flora y de nichos ecológicos, al reducir la competencia por malezas.
 
A pesar de los argumentos, el tiempo de recuperación de la vegetación es distinta: los pastizales y matorrales se recobran en los primeros días de la temporada de lluvias, los arbustos en un par de años, pero los árboles entre 15 y 50 años de acuerdo con la especie.
 
“Aunque la naturaleza tiene una capacidad extraordinaria de recuperarse, para la restauración del suelo pueden pasar cientos de años; no es un proceso corto. En el caso de los pastizales de Coahuila, nosotros estimamos que en un año el ecosistema estará restablecido, pero para el arbolado tal vez debamos esperar 50 años para que se restaure la vegetación forestal. En el caso de los matorrales de Baja California no desaparece, se recupera en el término de cuatro o cinco años”, calcula Nolasco Morales.
 
En la Evaluación de las condiciones climáticas pronosticadas para la temporada de incendios de 2012 en México y propuestas preventivas de atención, la Conafor informa: se esperan condiciones extremas en el Norte, ya que con la falta de humedad hay más probabilidades de ignición; en el centro, la topografía “accidentada” que caracteriza la meseta central y la continuidad en la vegetación permitirá la propagación de incendios; el material combustible “derribado” por los huracanes Emily, Wilma y Dean en combinación del uso del fuego agropecuario harían de la Península de Yucatán una zona de peligro.
 
El 29 de septiembre de 2011, se aprobó en la Cámara de Senadores un punto de acuerdo por el que se exhorta a las instancias competentes a reforzar las medidas de prevención y el combate de incendios forestales y atender las conflagraciones que en ese momento se presentaban en territorio nacional, así como canalizar recursos del Fondo de Desastres Naturales.
 
 
 
 
 
 
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Fuente: Revista Contralínea 267 / 15 enero de 2012

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