Autor:

La Paz, Bolivia. Usar la tecnología para hacer política no se trata sólo de congeniar carisma y dotes de comunicador con vistas a llegar al público a través de las redes sociales, sino también de tener claro qué escribir en el momento correcto.

El presidente boliviano es uno de los gobernantes que sabe las ventajas del empleo de las redes sociales para hacer política. La estrategia comunicativa, llevada a su máxima expresión por el líder bolivariano Hugo Chávez encontró en Evo Morales una vía fiable para comunicarse con el pueblo.

Cambiar el espacio de los medios de comunicación tradicionales por la plataforma virtual se hizo necesario ante la arremetida informativa contra los procesos progresistas en la región, incluida Bolivia.

Con la llegada al gobierno del líder indígena en 2006, comenzó una transformación radical en el país, por lo que se volvió blanco de la guerra mediática de los grandes centros de poder.

En ese contexto, Morales instrumentó una estrategia para posicionarse en redes sociales como Twitter, Facebook e Instagram.

Desde la primera no sólo divulga los proyectos sociales, económicos, culturales y políticos del país, sino también ofrece sus puntos de vista sobre hechos relevantes de la arena internacional.

Con el usuario @evoespueblo, el presidente estrenó su cuenta en la red de microblogging en 2016. A la fecha cuenta con 348 mil seguidores y ha tuiteado unas 5 mil 416 veces sobre diversos temas.

Morales sólo sigue a seis usuarios: los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; y de Ecuador, Lenín Moreno; los exmandatarios de Brasil, Dilma Rousseff; Argentina, Cristina Fernández; Ecuador, Rafael Correa; y al papa Francisco.

Aunque no encabeza a los políticos más seguidos según la llamada Twiplomacy –término referido al uso de internet para lograr objetivos políticos–, el estadista comprende que ese intercambio virtual es una tribuna ante el poderío mediático.

Es lo que los expertos denominan “democratización de la comunicación”. Políticos como Morales saben que la participación popular en la construcción de un proceso como el boliviano resulta fundamental para la solidez del mismo.

Aunque llegó tarde a Facebook, abrió su perfil el 23 de enero de este año, el mandatario boliviano contabilizó los 106 mil 969 “Me gusta” y tiene 114 mil 893 seguidores en esa red social.

Celebramos que cada vez son más las hermanas y hermanos que nos acompañan en este canal que fue abierto para construir, para compartir y también para defender los derechos de los pueblos del mundo, afirmó en un mensaje por esa vía.

A mediados de marzo estrenó su cuenta en Instagram con el perfil evomoralesayma y el propósito de mostrarle al mundo imágenes del desarrollo alcanzado por Bolivia en diferentes planos.

 “Hermanos internautas, seguimos ampliando nuestra participación en redes sociales, les invito a seguirme en Instagram, donde compartiremos imágenes de nuestra querida Bolivia y las facetas de nuestra gente”, escribió desde Twitter.

El espacio habilitado por Morales mostró como primeras imágenes varios paisajes de la nación andino-amazónica y el denominado “banderazo” por la reivindicación marítima. En apenas una hora de estrenado, su perfil ya había registrado 369 seguidores. En los primeros 10 días la cifra ascendía a mil 758.

Los expertos en estos temas insisten en la necesidad de saber manejar esos espacios virtuales como vínculo directo y permanente con la población. Ello permite, además, conformar una agenda de gobierno y estar al tanto de los reclamos de la ciudadanía y sus criterios sobre los problemas.

Tras sí lleva un marketing político serio con estrategias de comunicación diseñadas para acercar a los gobernantes al público y de esa forma usar las facilidades que ofrece ese tipo de plataformas virtuales.

Bolivia no escapa a las dinámicas comunicacionales modernas. A lo interno del país, esta herramienta llevada a cabo por las principales autoridades será de vital importancia de cara a las venideras elecciones presidenciales de 2019.

El gran alcance y el poder de difusión de estos medios no tradicionales permitirán diseñar campañas destinadas a los posibles votantes y conocer además el estado de opinión.

Como ha dicho la ministra boliviana de Comunicación, Gisela López, el gobierno de Evo Morales está ante una batalla de “cuarta generación” para contrarrestar las mentiras con hechos verídicos, sin “armar historias” y “desprestigiar” a los opositores.

Es en ese escenario que las redes sociales se convierten en el campo de batalla, donde un tuit enviado a tiempo tendrá un impacto positivo sobre el mensaje que se quiere posicionar.

Laura Becquer Paseiro/Prensa Latina

[OPINIÓN]