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Cada año alrededor de 8 millones de toneladas de plástico llegan al mar como producto de las actividades humanas, lo que se convierte en una amenaza para los organismos marinos que sufren daños por ingestión y atragantamiento, denuncian investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante la conferencia Plásticos en los océanos, una amenaza global, en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Alfonso Vázquez Botello, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, expuso que el 80 por ciento de la basura que se encuentra en el mar contiene plástico.

La fragmentación de la basura produce microplásticos, que son partículas muy pequeñas, inferior a 5 milímetros, y no pueden verse a simple vista, por lo que se requiere de un microscopio especial para observarlos, clasificarlos y conocer su procedencia.

Además, el plástico tarda mucho tiempo en desintegrarse y las partículas son ingeridas por peces, aves marinas y mamíferos, lo que provoca la muerte de una gran cantidad de animales marinos y deriva en problemas ambientales y fisiológicos muy graves.

La doctora Nancy Ramírez Álvarez, especialista del Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO) de la Universidad Autónoma de Baja California, junto con otros investigadores del instituto encontró que las mayores concentraciones de microplásticos se localizan dentro de las zonas portuarias de Ensenada, El Sauzal, cerca de Punta Banda e Isla Todos Santos, los dos últimos corresponden a lugares en los que se realiza acuacultura de moluscos.

La especialista dijo que para tener influencia en alguna política que regule la producción de plástico, primero tienen que analizar las muestras que recogieron para saber a qué categoría pertenecen. Añadió que es importante verificar que lo que se identificó como plástico lo sea, porque en algunos casos pueden confundirse con celulosa o algodón.

Los investigadores identificaron que las plantas de tratamiento de la ciudad de Ensenada pueden transportar diariamente desde cientos de miles hasta millones de microplásticos que terminan en el mar.

Los académicos pretenden ampliar el estudio que realizaron hacia San Quintín, con financiamiento del fondo de investigación básica SEP-Conacyt, donde evaluarán el impacto que tienen las actividades de acuacultura en la concentración de microplásticos y la repercusión en los organismos de esta zona.

Aseneth Hernández