Autor:

I. Ensayista. Novelista. Profesora. Tres facetas que integran la obra y la vida de Virginia Woolf (1882-1941). El suicidio, su tragedia. Una mujer singular a la que fascinó escribir mientras, ejerciendo su papel de profesora, leyó a sus alumnas su ensayo: ¿Cómo debería leerle un libro? Aunque cada lector tenga su manera de abordar la lectura y según se trate del asunto. Otros autores también nos han dejado sus reflexiones sobre ese tema tan individual, tan privado (aunque se lea en una biblioteca pública), donde autor y lector conversan mediante un diálogo casi siempre en silencio. Pero hay, asimismo, la lectura en voz alta. Virginia Wolf, empero, nos dejó este ensayo que, en español, apareció en su libro: La torre inclinada (¿la Torre de Pisa?); y que en otro de sus ensayos concluye: “los miembros del pueblo llano, los extraños, convirtamos este país en nuestro país, si aprendemos a leer y a escribir, a conservar y a crear”. Una edición individualizada de: ¿Cómo debería leerse un libro? (editorial Centellas, 2016, y traducción de Ángela Pérez), me ha llevado a conversar con esta escritora inglesa-universal. Y aterrizar en la maravillosa biografía, en dos tomos, de Quentin Sell: Virginia Woolf (editorial Lumen, con traducción de Marta Pessarrodona). Ésta ha de leerse con lo que ella escribió, en su casi autobiografía: Los años, traducción de Andrés Bosch, para Lumen editorial. Y, Diario de una escritora.

II. Una novela de Woolf, que no debe dejarse de lado es: La señora Dalloway en Lumen y traducción del mismo Bosch. Y su no menos sobresaliente: Las mujeres y la literatura, donde la autora incursiona en darnos a conocer sus puntos de vista acerca del tema general del libro con 18 ensayos sobre escritoras a las que leyó. Se ha dicho que, Las olas es su novela cumbre, con traducción de Lenka Franulic y publicada por La Nave de los Locos-Premia editora. Es la novela de sus choques internos por su angustia de ya no querer vivir, para irse abriendo paso entre sus divagaciones donde la realidad, la fantasía, sus ensueños y sus conflictos la hacen expresar sus sentimientos, su locura que va creciendo y a la que no le encuentra otra salida que desaparecer y describir su ahogamiento para privarse de la vida: “El mar golpeará en mis oídos. Los pétalos blancos se obscurecerán al contacto del agua marina. Flotarán por un instante y después se hundirán. Seré arrollada por una ola. Otra me llevará sobre sus hombros. Todo se derrumba en una catarata gigantesca en la que me siento disolver”.

III. No quiera encontrarse en ¿Cómo debería leerse un libro?, nada que no sean reflexiones personales de su autora. “Si esto es así, si leer un libro como es debido requiere las más raras cualidades imaginativas, perceptivas y de juicio, quizá concluyamos que la literatura es un arte muy complejo y que es poco probable que consigamos hacer ninguna aportación valiosa a su crítica ni siquiera después de toda una vida de lectura. Hemos de seguir siendo lectores”. Y, ciertamente, con Virginia Woolf sólo nos queda leer, hacernos de cultura, reflexionar y con ellos armarnos para escudriñar el presente. Y no sólo leer literatura (poesía, novela, biografías, cuentos, narraciones), sino también teorías políticas, económicas, sociológicas, antropológicas, para ejercerla de ciudadanos, profesores, periodistas, políticos, médicos. Virginia Woolf pregunta a cada lector cómo debería leerse un libro. Y cada uno dé su respuesta.

Ficha bibliográfica:

Autora:                Virginia Woolf

Título:   La torre inclinada

Editorial:              Lumen

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]