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México figura a la cabeza de los países de origen y tránsito de drogas ilegales con destino a Estados Unidos, principalmente de heroína, mariguana, metanfetaminas y fentanilo. También es considerado como el principal país de tránsito de cocaína de América del Sur.

Así lo advierte el recién publicado International narcotics control strategy report 2018, donde también se explica que el narcotráfico, la corrupción y la violencia relacionada plantean problemas considerables para la seguridad ciudadana y el desarrollo económico de México.

Pero esta violencia y criminalidad no se quedan dentro de las fronteras de este país, sino que se extienden a América del Sur. Y es que los cárteles mexicanos penetran con mayor fuerza en países como Guatemala, Perú y Colombia, destaca el reporte.

Según el Departamento de Estado, toda la cocaína disponible en Estados Unidos se origina en el extranjero, y se estima que más del 90 por ciento de ésta aún se produce en Colombia.

De ello se desprende que, en la distribución, los narcotraficantes mexicanos han desplazado a los colombianos, con quienes han establecido alianzas para trasegar la cocaína.

“El aumento del flujo de cocaína ejerce una enorme presión sobre la capacidad de aplicación de la ley de los Estados de tránsito, particularmente en América Central y México, y alimenta el creciente consumo en Europa y otros mercados”, refiere el informe.

Para el caso del vecino del Sur, detalla que “los cárteles mexicanos de la droga dependen de las redes de tráfico guatemaltecas para recibir, almacenar y transportar los productos ilegales a Estados Unidos a través de México”.

Y en el caso de Perú, indica que su vínculo con los criminales se da por ser el segundo mayor productor de cocaína y cultivador de coca en el mundo. “La cocaína peruana se transporta a los países de América del Sur para su consumo interno o para su posterior envío a Europa, el Este de Asia, México y Estados Unidos”.

Agrega que, para ello, “los traficantes peruanos, colombianos, mexicanos y de Europa del Este mantienen redes sofisticadas dentro del Perú”, que utilizan medios marítimos y aéreos para exportar la cocaína.

Nancy Flores