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En México mueren 17 mil personas al año a causa de la contaminación, según el Instituto Nacional de Salud Pública, y aunque hay normas mexicanas enfocadas a la calidad del aire, éstas pueden superar 16 veces el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ante ello, niñas y niños pidieron a través de la página de Greenpeace que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) modifique las normas mexicanas para hacerlas más estrictas y mejorar la calidad del aire.

La exigencia de estos menores, respaldados por sus padres, es que las normas mexicanas se apeguen a las de la OMS. Si se cumpliera esta petición, se podrían prevenir 2 mil 170 muertes al año sólo en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, según el observatorio ciudadano de la calidad del aire.

A pesar de que los límites de las normas mexicanas son rebasadas anualmente; la situación se agrava porque dichas normas tampoco han sido actualizadas en los últimos 10 años, como la NOM-042, que regula las emisiones contaminantes de los vehículos ligeros.

Carlos Samayoa, campañista de transporte de Greenpeace México, apoya plenamente la petición porque “es urgente que Cofepris ponga atención en este tema, y reconozca que se trata de una emergencia”.

El Informe Nacional de Calidad del Aire del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático de 2016, señala que en el país los 10 primeros sitios con mayor concentración de ozono son: Ciudad de México, Pachuca (Hidalgo), Tulancingo (Hidalgo), Irapuato (Guanajuato), Salamanca (Hidalgo), Atitalaquia (Hidalgo), Atotonilco (Hidalgo), Zacatepec (Hidalgo), Minatitlán (Veracruz); el décimo sitio está empatado por Saltillo (Coahuila), Tizayuca (Hidalgo) y Guadalajara (Jalisco).

Diana Laura Águila