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Con 24.6 millones de mexicanos en pobreza alimentaria, el Programa Comedores Comunitarios (PCC) tiene deficiencias que limitaron su operación para incidir en esta problemática social, exhibe la Auditoría Superior de la Federación (ASF).  

La Auditoría de Desempeño: 16-0-20100-07-0255 indica que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), encabezada en aquel año por José Antonio Meade y, posteriormente, por Luis Miranda, no conceptualizó el objetivo “acceso efectivo a la alimentación”, ni estableció parámetros para valorar la incidencia del PCC en su cumplimiento. Además, la población objetivo definida, en términos de las  Zonas de Atención Prioritaria (ZAP) urbanas y rurales, “no es congruente con la que pretende atender”.

El máximo órgano de fiscalización calcula que, en un periodo de tres meses, los beneficiarios de este programa podrían pasar por 24 experiencias de hambre, aproximadamente, debido a que los comedores comunitarios operarían sólo cinco de los siete días de la semana; “por ello, continuarían en condición de pobreza por carencia de acceso a la alimentación”, indica el Informe Individual del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2016.

Cifras del Consejo Nacional de Evaluación indican que en 2016 había 53 millones 418 mil 200 personas en condiciones de pobreza; es decir un 43.6 por ciento de la población. De estas, se registran 24 millones 594 mil 100 personas con problemas de acceso a la alimentación; de las cuales, 14 millones 625 mil 600 se encontró en inseguridad alimentaria moderada y 9 millones 968 mil 500 en inseguridad alimentaria severa.

La Sedesol, dice la ASF, “no garantizó el acceso a la alimentación, focalizada en la población en condición de pobreza, ni que fuera adecuada, en términos de calidad, y no acreditó la incidencia del programa en la atención de las personas que presentan carencia por acceso a la alimentación en las ZAP, ni su contribución en la disminución de esa carencia”.

Érika Ramírez