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Uno de los principales problemas de México es, sin duda, su dependencia a Estados Unidos. Hecho que se ha profundizado en los últimos años y que inició con la imposición del sistema neoliberal, en la época de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.

Esa dependencia no sólo es en el ámbito comercial –que muestra su peor cara con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN–, sino que abarca otras áreas fundamentales de la economía, e incluso toca la seguridad alimentaria, pues ahora las importaciones desde el vecino del Norte resuelven más de la mitad de la canasta básica de los mexicanos.

Otro punto sensible tiene que ver con las remesas, pues, por años, México ha sostenido una buena parte de su economía interna en esos recursos que envían a sus familias los migrantes documentados, pero sobre todo indocumentados.

Al igual que ocurre con el TLCAN, las remesas están amenazadas por lo menos en la retórica antiinmigrante y antimexicana del presidente Donald Trump. Por lo que dos situaciones podrían afectar esos recursos de forma directa (la prohibición de los servicios financieros que facilitan las transferencias del dinero y la confiscación del mismo para construir el muro), y una más, de forma indirecta (la deportación masiva de los migrantes).

En este último punto, aunque aún no se aplican sus aspiraciones de deportar a los miles de mexicanos que radican ilegalmente en su país, Trump mantiene esta promesa electoral como uno de los puntos urgentes de su agenda. Y tan locuaz como es, en cualquier momento podría ejecutarla.

Si ello llegara a cumplirse, el problema sería mayúsculo para México, pues no sólo estaríamos hablando de la cancelación de las remesas, sino sobre todo del arribo de miles de mexicanos que necesitarán una cobertura mínima (en todos los ámbitos, desde el laboral hasta el de los servicios sociales como salud, educación y vivienda), que ni siquiera existe para quienes ya vivimos aquí.

De esto se desprende que lo peor no es sólo esa dependencia multifactorial a Estados Unidos, sino sobre todo que hasta hoy no existan estrategias de la administración de Enrique Peña para enfrentar el riesgo que ha representado Trump durante más de 1 año.

Hasta ahora no hemos visto un solo indicio que responda a la altura de tales amenazas, ni siquiera en el tema del TLCAN. Es evidente que a este gobierno no le ha alcanzado para blindar progresivamente los aspectos más amenazados por Trump, como si ninguno de los asesores de Peña fuera capaz de siquiera reaccionar ante los ultimátums del magnate.

Remesas

Aunque pareciera estar fuera de la agenda pública o por lo menos carecer de la misma atención que se le presta a la renegociación del TLCAN, el tema de las remesas y la migración no es menor.

De acuerdo con el informe El flujo migratorio México-Estados Unidos y la captación interna de remesas familiares 2018, elaborado por la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados, “ninguna nación en el mundo tiene un saldo emigratorio tan alto” como nuestro país.

Ello porque la población de mexicanos que emigró hacia otras regiones del mundo, principalmente hacia Estados Unidos, es superior respecto a la que se internó en nuestro territorio.

El informe agrega que, a nivel mundial, la India y México fueron las naciones que expulsaron más migrantes en 2015, con 15.58 millones y 12.34 millones de personas, respectivamente.

Ello explica la importancia que tienen las remesas. Al respecto, el Banco de México acaba de informar que las miles de familias que cuentan con parientes del otro lado de la frontera Norte recibieron 28 mil 771 millones de dólares (unos 490 mil millones de pesos) tan sólo en 2017.

Es un hecho que la mayoría de esas familias dependen de ese recurso para sobrevivir a las terribles condiciones socioeconómicas que reinan aquí: pobreza generalizada (oficialmente se reconoce que más de 53 millones de mexicanos están en esa situación, y de ellos, unos 10 millones, en pobreza extrema), desempleo o empleo precario y marginación.

En América Latina, México es el principal país receptor neto de remesas con 23 mil 419.6 millones de dólares, señala el informe El flujo migratorio México-Estados Unidos y la captación interna de remesas familiares 2018.

Agrega que nuestro país mantiene el balance financiero favorable más importante de la región, y que le siguen en orden de importancia: Guatemala, con un superávit de 6 mil 426 millones de dólares; Colombia, con 4 mil 418 millones; República Dominicana, con 4 mil 334 millones, y El Salvador, con 4 mil 157 millones.

Economía interna

Si las remesas sufrieran un revés por las políticas de Trump, no sólo las familias de los migrantes sufrirían, sino que el impacto se extendería al resto de la sociedad, puesto que son motor importante del mercado interno.

Según el informe Modelos econométricos de migración y remesas México-EU 2018 –también de la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis–, la captación de remesas incrementa el poder de consumo de los hogares beneficiados y, desde la perspectiva macroeconómica, potencializan la actividad económica a través del incremento del producto interno bruto.

En un escenario donde las políticas de Trump impidieran el flujo de remesas sería inminente la crisis, sobre todo para ciertos estados mayormente beneficiados por estos recursos.

El análisis El flujo migratorio México-Estados Unidos y la captación interna de remesas familiares 2018 indica que las zonas tradicionales de expulsión de mano de obra (Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Estado de México, Puebla, Oaxaca, Guerrero) son las que captan más ingresos por remesas.

Hogares devastados

Pero sin duda quienes sufrirían más serían las familias que dependen de ese dinero. El informe Modelos econométricos de migración y remesas México-EU 2018 refiere que estas transferencias pueden representar más del 50 por ciento de los ingresos del hogar.

Desde la perspectiva microeconómica, explica, las remesas coadyuvan a fortalecer los ingresos de los familiares ascendentes y descendentes de los migrantes que laboran temporal o permanentemente en Estados Unidos.

El análisis, elaborado por el maestro en economía e investigador parlamentario Reyes Tépach Marcial, señala que esos recursos se emplean para cubrir servicios básicos: “como tal, se utilizan para cubrir gastos médicos y de educación”. Y cuando hay excedentes, indica, éstos constituyen una base para el ahorro e inversión del hogar.

A nivel macroeconómico, refiere el informe, “las remesas reducen la pobreza de la población donde existe migración, son una fuente de fortalecimiento del tipo de cambio, y flexibilizan las restricciones en los créditos mejorando el clima de inversión en los países expulsores.”

Por ello es alarmante que la administración federal no muestre reacción alguna para ir blindando a esos hogares y, con ello, a la macroeconomía nacional, a más de 1 año de que Trump asumió la Presidencia de Estados Unidos. Más clara la negligencia no puede estar.

Nancy Flores

[BLOQUE: OPINIÓN]

[SECCIÓN: AGENDA DE LA CORRUPCIÓN]

 

Contralínea 578 / del 19 al 24 de Febrero 2018