Autor:

Para la maestra Rocío Romero Monge

I. Si en el arranque de la historia –de Atenas-Grecia a la Roma Republicana, ésta cortada de tajo por los “idus de marzo”, el cesarismo donde echan raíces las autocracias, hasta hoy día– aparecen los cimientos de la pedagogía, de paidós: niño; es hasta la construcción de la teoría educativa para el pueblo del suizo-universal Giovanni Enrico Pestalozzi (1746-1827), que se levantan las paredes y el techo de la escuela moderna y contemporánea; con el ideal práctico del maestr@ para preparar a salir de la ignorancia y la pobreza a las individualidades infantiles. Los 15 volúmenes de su obra se sintetizan en su folleto: ¡Levántate, pueblo!; y sus escritos sobre la Revolución en Suiza (con la mira puesta en la Revolución de 1789 de la Francia de los Derechos del Hombre y del Ciudadano). Su primer texto, tras fundar la Escuela para Pobres, fue: Leonardo y Gertrudis. Pero lo que le dio crédito universal es su libro: Cómo Gertrudis enseña a sus hijos, demostrando la acción decisiva del hogar en la formación de la niñez, principalmente de las madres. Tanto en la edición de Fernández Editores como en la de editorial Porrúa (Sepan cuantos: 308 y 309), la introducción es del profesor Domingo Tirado Benedíen; con estudios preliminares de Edmundo Escobar y José Manuel Villalpando.

II. Así que en este libro, el inmortal educador deja su teoría y práctica pedagógicas para la formación de la niñez en la cultura universal, teniendo como bisagras: la ética, la estética y la lógica como Kant las plantea en sus tres Críticas. Le importa la educación de la juventud, particularmente de los pobres. Y nadie como Pablo Natorp describe esa pedagogía en su brillantísimo texto: Pedagogía Social. Teoría de la formación de la voluntad sobre la base de la comunidad (ediciones La lectura, con introducción de Manuel García Morente, y Porrúa). Pestalozzi propone los fundamentos para la constante reforma de la enseñanza que perduran hasta nuestro tiempo. Y sus cartas son punto de partida para la preparación de maestros y alumnos. Esas 24 cartas tienen una síntesis en el capítulo III de la cuarta parte de la Historia de la Pedagogía de Nicolás Abbagnano y A Visalbwrgghi (FCE). Donde nos dice que Pestalozzi fue un jurista educado en la Ilustración filosófica e inclinado en combatir la pobreza de la niñez por medio de la educación ejercida como un derecho.

III. “No hay aprendizaje que valga nada si se desanima o roba la alegría de los niños. Mientras el contento les encienda las mejillas, mientras el niño anime su actividad entera de júbilo, de valor y fervor vital, nada hay que temer. Breves momentos de esfuerzo aderezado de alegría y vivacidad no rompen el ánimo… Hacer surgir la calma y la felicidad de la obediencia y del orden, he ahí la verdadera educación de la vida social”. Para Pestalozzi, esto implica practicar una moral religiosa en el contexto de la educación que debe realizarse con la máxima simplicidad y naturalidad. Leer y comprender su mundo es un gran paso para reformar la educación actual que sólo busca robotizar a la niñez para ingresar al capitalismo de máximo consumo, jornadas laborales de todo tipo de horarios y el uso de tecnologías que resuelven casi todo; lo que disminuye la capacidad de pensar, sentir y querer racionalmente. Giovanni Pestalozzi o Juan Enrique Pestalozzi es el educador al que debe recurrirse para devolverle a la educación sus principios para educar a crear y recrear la música, literatura, pintura, las ciencias naturales de fundamento matemático y las de fundamento jurídico, para resolver los problemas de la pobreza, las enfermedades, la violencia… para la convivencia pacífica con su divisa: “la vida educa”, por medio del ejercicio de las libertades democráticas.

Ficha bibliográfica:

Autor:   Juan Enrique Pestalozzi

Título:   Cómo Gertrudis enseña a sus hijos

Editorial:              Porrúa

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

Contralínea 577 / del 12 al 17 de Febrero 2018

 

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