Autor:

Mientras que las empresas tecnológicas como Facebook, Google y Apple continúan imbatibles, creciendo e imponiendo sus reglas, la privacidad va disminuyendo en general.

Parece que a los gobiernos les tiene sin cuidado si los ciudadanos son expuestos en sus ubicaciones y actividades.

¿Pero qué pensarán ahora que la privacidad de sus soldados fue superada y se exhibió su ubicación en diversas partes del mundo, algunas de ellas que se podrían considerar secretas?

Así es. No se necesitó de Wikileaks o de un Snowden que sintiera que las actividades de espionaje iban más allá de lo tolerable y decidiera hacerlas públicas.

En esta ocasión la empresa Strava Labs decidió publicar un mapa de calor en el que mostraba las ubicaciones de sus usuarios, quienes en este caso son corredores y ciclistas que usan la plataforma para medir su rendimiento y ubicar las zonas de sus recorridos utilizando la información GPS.

Así, en el mapa aparecieron de pronto en zonas remotas diseños muy similares a pistas de aterrizaje, zonas donde no hay muchos estadunidenses –o si los hay están muy lejos de casa– y de pronto se exhibió gran parte de las ubicaciones de soldados de Estados Unidos. Muchas de ellas, secretas, brillaron de forma gratuita. Así que no fue difícil deducir que se trataba efectivamente de bases militares estadunidenses con aeropuertos incluidos: un “daño colateral”, podrán decir.

Recordemos que ni siquiera Google Maps muestra zonas donde el gobierno de Estados Unidos tiene intereses militares, sobre todo en su propio territorio. Qué harán cuando la aplicación que recopila información sea de una empresa de otro país, o quizá un país enemigo. ¿Habrá libertad para unas empresas y para otras no?

La publicación de dichos mapas reveló las ubicaciones y, sobre todo, puso en riesgo las operaciones y a los soldados en lugares como Somalia, Siria y Afganistán. Información útil para cualquier grupo terrorista con cuentas por ajustar con el gobierno de Estados Unidos. No se diga de otras naciones con servicios de espionaje listos para sacar ventaja de cualquier error.

Esa sensación de vulnerabilidad que está sintiendo el Ejército de Estados Unidos, al enterarse que una empresa puso en una vitrina de cristal gran parte de sus soldados y actividades, es la misma que sufrimos las personas cuando cualquier empresa decide que por el simple hecho de usar su aplicación en nuestro teléfono, tienen derecho a recopilar nuestros datos privados; llevar un registro de las actividades, recorridos y contactos con los que interactuamos, ubicar el lugar donde vivimos y donde trabajamos y hasta el lugar donde estacionamos el auto.

…Quejas que reciben oídos sordos. La justificación de las empresas dice que al utilizar sus servicios aceptamos que recopilen la información y la vendan o hagan pública, según les convenga. Y a pesar de que la empresa Strava Labs diga que en su mapa los datos son anónimos, vemos que aun así hay riesgo.

Poco a poco usuarios han logrado hacer una especie de ingeniería inversa y bastante simple, obteniendo listas de usuarios que han recorrido esas zonas. ¿Qué información serán capaces de obtener los grupos de espionaje de los países, aliados y enemigos?

En este caso hay una diferencia con las quejas habituales de los ciudadanos. En el que nos ocupa fueron soldados los exhibidos. ¿Será que el caso influya en que las personas tomemos conciencia de lo que está pasando con nuestra privacidad? ¿Será posible que los gobiernos decidan limitar a las empresas y empiecen a proteger a los ciudadanos? Porque aquí el punto no son los soldados, lo preocupante es la falta de privacidad de la sociedad.

La solución es que se empiece a proteger y legislar sobre nuestra privacidad, la de todos los ciudadanos, antes de que el concepto aparezca sólo en los libros de historia, porque seguramente en el futuro seguirán existiendo algunos libros, pero no podemos asegurar lo mismo sobre la privacidad.

Ésta es la última entrega de Sociedad Beta en Contralínea. Agradezco el espacio brindado al director Miguel Badillo. Gracias por la confianza. Y a mis compañeros les deseo lo mejor. Sé que seguirán luchando por mantener y mejorar el periodismo de investigación en México. A los lectores agradezco su paciencia e interés en mis temas. Hasta pronto.

Gonzalo Monterrosa

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: SOCIEDAD BETA]

 

Contralínea 576 / del 05 al 10 de Febrero 2018