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Berlín, Alemania. Luego de 2 meses de negociaciones se concretó a mediados de diciembre pasado un gobierno de coalición en Austria. El ungido canciller Sebastian Kurz prestó juramento al presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, el día 18 de ese mes. El Partido Popular de Austria, del que es el Secretario General, (ÖVP, por su sigla en alemán) se alió con el Partido Liberal de Austria (FPÖ, también por su sigla en alemán) bajo Heinz-Christian Strache. Mientras que el primero es considerado de derecha, el segundo está clasificado como de extrema derecha.

 Salido del acuerdo entre los dos partidos el FPÖ tendrá la cartera de Interior, Relaciones Exteriores y de Defensa, además de la posición de vicecanciller. Con ello, la Unión Europea se enfrenta a la primera formación de este tipo que llega al gobierno. También se convierte en el gobernante más joven de toda Europa con sus 31 años de edad.

El 19 de diciembre emprendió su primer viaje al extranjero, en este caso a Bruselas, Bélgica. Ahí se encontró con el presidente de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker, y con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El objetivo de este viaje fue allanar sus relaciones con el bloque europeo. Su aliado FPÖ, quien es conocido por sus posturas antieuropeas y su discurso antimigrante y antimusulmán. No obstante ello, para poder llegar a la conclusión de su acuerdo tuvo que renunciar a toda salida de la Unión Europea y al recurso de plebiscitos en esta legislatura. Ante todo, Kurz fue a tranquilizar sus socios europeos.

El presidente del Consejo Europeo lo felicitó el 18 de diciembre, por medio de una carta, por su nombramiento. En ella expresó que no duda de que el gobierno austriaco “continuará jugando un rol constructivo y proeuropeo en la Unión Europea”. En 2018 Austria tendrá, en el segundo semestre, la presidencia pro-tempore, por lo que asegurarse su lealtad al proyecto europeísta es elemental en tiempos de turbulencias políticas en la Unión Europea.

En el año 2000 una coalición similar entre el FPÖ y el ÖVP, casi lleva al fallecido Jörg Haider a convertirse en canciller. Sin embargo, una ola de indignación y un “bloqueo” diplomático en toda la Unión Europea pudo prevenir su concreción. Hoy parece que las críticas al actual gobierno se mantienen bajas, pese a la avanzada de la derecha a nivel europeo, como en los Países Bajos o Francia, donde son fuerzas parlamentarias importantes.

El Partido Popular de Austria defiende el freno a la inmigración, condena la “islamización” de la sociedad y erige muros contra migrantes en sus fronteras exteriores. Según su programa político, recortarán las ayudas sociales, sobre todo a personas extracomunitarias y les dificultará el acceso a la ciudadanía. Se habla de flexibilizar el trabajo y de favorecer a las empresas fiscalmente. En lo particular no tienen la intención clara de no recibir más refugiados en la nación alpina.

El tema de la migración y de los refugiados así como la falta de la participación de muchos estados miembros en su acogida, en particular los del grupo “Visegrad”, que está formado por Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría, son temas sin resolución aún en la Unión Europea. La negativa de estos países en admitir a refugiados y el auge de fuerzas políticas de ultraderecha en esos países está dificultando muchas decisiones comunitarias.

La diplomacia estará a cargo de Karin Kneissl, una exfuncionaria diplomática y periodista sin afiliación partidista, que políticamente se considera afín al FPÖ. Salvando los asuntos europeos, que están a cargo de Kurz, Kneissl llevará bajo su mando las relaciones exteriores con un enfoque afín al actual vicecanciller Strache. Kneissl es políglota y arabófona se presenta como experta en el Oriente Medio, en donde vivió una parte de su infancia.

Una vez más el pasado de la FPÖ crea reticencias, no solamente en la Unión Europea, sino incluso en Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha dicho no querer estrechar contactos con nadie de dicho partido ni tampoco con Kneissl; sí, en cambio, con el canciller  y exministro de relaciones exteriores Sebastian Kurz. En todo caso la diplomacia austriaca claramente está dominaba por el partido liberal.

Otro puesto clave es el del Secretario General de la FPÖ, Herbert Kickl. Éste fue nombrado ministro de interior en el actual gobierno. Al inicio era el que escribía los discursos de Jörg Haider. Supo ascender hasta el Secretariado General, al que accedió en 2005, y desde entonces ha sido un importante líder ideológico del partido con lemas altamente polémicos en relación a la religión musulmana en particular. Desde su actual cartera su actuación en la gestión de la migración y de la reforma del asilo no será menor a la luz de la actual coyuntura.

Este es el primer gobierno de la Unión Europea que tiene tintes claramente de ultraderecha. En el año 2000 estuvo cerca de darse el precedente en Austria, y hoy finalmente se cumple la profecía. El gobierno encabezado por el canciller más joven de la historia austriaca viene a presionar por la derecha a Alemania, quien se encuentra en un vía crucis de la Canciller Angela Merkel, que no consigue una coalición desde septiembre del año en curso.

La derecha y extrema derecha europea se ven fortalecidas con la asunción del gobierno de Kurz y de Strache. Se acabó el tabú de excluir a estas fuerzas del margen derecho de la política, a más tardar cuando logren hacerse con el gobierno. El precedente está ahí y el Frente Nacional en Francia, el Vlaams Belang de Bélgica, el Partido de la Libertad de Geert Wilders en los Países Bajos, la Alternativa para Alemania (AfD) se están frotando las manos esperando cuando sea su turno de tomar por asalto el poder de su país.

Axel Plasa

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

 

Contralínea 574 / del 22 al 27 de Enero 2018