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Nueva Delhi, India. Pakistán cierra un convulso año motivado por escándalos de corrupción vinculados a los Papeles de Panamá, una crisis que le costó el cargo al primer ministro Nawaz Sharif y que tiene a políticos y empresarios en vilo.

Tras meses de forcejeos, amenazas, acusaciones y ataques verbales entre el gobierno y la oposición, en julio el Tribunal Supremo de Justicia destituyó a Sharif, luego de una larga pesquisa del Equipo de Investigación Conjunta (JIT), encargado de analizar las transacciones financieras de su familia.

Los magistrados dictaminaron que el exjefe de gobierno fue deshonesto con el parlamento y los tribunales, por lo cual no era apto para continuar en el cargo.

La decisión de la corte se basó en un documento de 256 páginas entregado por el JIT, según el cual, Sharif y tres de sus hijos no lograron justificar activos.

“Existen disparidades significativas entre las fuentes de ingresos conocidas y las declaradas y la riqueza acumulada”, alertó el texto.

Sharif estuvo en el centro del huracán tras conocerse que sus hijos Hassan y Hussain, su hija Maryam y el marido de ésta, Mohamed Safdar Awan, poseían cuentas no declaradas en Islas Vírgenes Británicas, mediante las cuales controlaban propiedades en Londres, Inglaterra.

Aunque siempre se declaró inocente y denunció una presunta campaña de sus rivales, Sharif dejó la oficina del primer ministro por mandato judicial.

Ésta fue la tercera ocasión en que el dignatario no logra concluir su mandato. En 1993 fue obligado a dimitir en medio de fuertes tensiones con el Ejército y seis años después sufrió un golpe de Estado, dirigido por el general Pervez Musharraf.

Ante la situación, la gubernamental Liga Musulmana de Pakistán-N (PML-N), con amplia mayoría en el parlamento, eligió como primer ministro a Shahid Khaqan Abbasi, titular de Petróleo durante el mandato de Sharif y un cercano colaborador.

Abassi recibió 221 de 339 votos de la Asamblea Nacional (cámara baja del legislativo), 48 más de los necesarios y con amplia ventaja sobre el segundo lugar, el dirigente del opositor Partido Popular (PPP) Syed Naveed Qamar, que conquistó 47.

En un principio, Abbasi ocuparía el puesto de forma interina, para dar tiempo a la elección de Shahbaz Sharif, hermano menor del destituido y jefe del gobierno de la provincia de Punjab, donde viven más de la mitad de los pakistaníes.

Para asumir el nuevo cargo, este último debía abandonar sus funciones en Punjab, una opción rechazada finalmente por su partido por la importancia electoral y política del territorio.

Sin embargo, todos esperan que Shahbaz Sharif sea la carta de triunfo de la PML-N para los comicios generales pactados para el próximo año.

La sentencia provocó fuertes tensiones entre el gobierno y el liderazgo de la PML-N y la justicia pakistaní, que sufrió ataques explícitos del propio encartado.

No obstante su defenestración, Nawaz mostró su influencia política en esta nación al lograr victoria de su esposa Kulsoom en la pelea por el escaño parlamentario que abandonó por orden judicial.

Otra muestra de su poder fue la decisión de la Cámara baja del parlamento de rechazar un proyecto de ley para prohibir a los legisladores inhabilitados encabezar un partido, iniciativa a todas luces dirigida contra él.

La PML-N impuso su mayoría y derrotó la medida presentada por el diputado del PPP Syed Naveed Qamar por 98 a favor y 63 en contra.

Qamar pretendió eliminar la sección 203 de la Ley Electoral de 2017, la cual permitió a Sharif retomar su posición como presidente de su formación, semanas después de abandonar su liderazgo.

Una persona que no es sincera y honesta en opinión del máximo órgano de justicia no debe encabezar una formación política, señaló Shah Mehmood Qureshi, vicepresidente del partido Tehreek-i-Insaf, que apoyó la iniciativa.

Al rechazar el proyecto, el ministro de Justicia, Zahid Hamid, recordó que ahora el PPP apoyó el plan, pero no protestó cuando su fallecido líder Zulfikar Ali Bhutto eliminó una sección similar en 1975.

Otro en la mira de la justicia es el ministro de Finanzas Ishaq Dar, quien supuestamente envió una carta de renuncia desde Londres, la que justificó por sus problemas de salud.

Medios de prensa nacionales revelaron que el titular explicó que no puede asumir sus responsabilidades porque está bajo tratamiento en la capital británica, una acción que levanta suspicacia en el país.

El 14 de noviembre un tribunal anticorrupción ordenó el arresto de Dar por no comparecer a cuatro audiencias en un caso en su contra por presunta corrupción.

En la misma sentencia contra Sharif, el Tribunal Supremo ordenó al Buró de Responsabilidad Nacional iniciar una pesquisa contra Dar por tener activos “desproporcionados con respecto a sus fuentes de ingresos conocidas y que no podía justificar razonablemente”.

Pero los escándalos continuaron en esta nación al publicarse otros documentos conocidos como los Papeles del Paraíso, según los cuales 135 pakistaníes tienen supuestamente sociedades en paraísos fiscales.

Ya el Consejo Federal de Impuestos de Pakistán anunció que examinará esos informes y que actuará si encuentra irregularidades.

En la lista de nacionales señalados aparece, entre otros, el ex primer ministro Shaukat Aziz, quien dirigió el país entre 2004 y 2007, durante el régimen militar de Musharraf.

Roberto Castellanos/Prensa Latina

[OPINIÓN]

 

Contralínea 573 / del 14 al 20 de Enero 2018