Autor:

Elementos del Ejército Mexicano irrumpieron en la Reserva de la Biósfera de Montes Azules, ubicada en Chiapas, el pasado martes 9 de enero, denuncian las organizaciones Movimiento Reddeldía de los Montes Azules Otros Mundos y Amigos de la Tierra México.

En un primer momento, dos aeronaves militares sobrevolaron, entre las 13:00 y las 16:00 horas, en la llamada zona Amador Hernández (conformada por los ejidos Amador Hernández, Pichucalco, Nuevo Chapultepec, El Guanal, Plan de Guadalupe y Candelaria, en el municipio de Ocosingo).

Posteriormente, señalan las organizaciones, llegó un helicóptero militar que en un primer intento aterrizó cerca de una casa en el Ejido Amador Hernández, desprendiendo su techo, y después lo hizo a un costado de la pista de aterrizaje que usan en el ejido para transportarse en casos de emergencia.

De esa unidad bajaron nueve elementos del Ejército. La autoridad de la comunidad les preguntó el motivo por el cual estaban ahí, y ellos respondieron que buscaban una avioneta que se había caído en la zona. La autoridad local les explicó que no podían estar ahí, pues existe un acuerdo comunitario que prohíbe la entrada del Ejército.

Al lugar acudieron alrededor de 300 personas de la comunidad, incluidas mujeres, que acompañaron pacíficamente a los militares hacia la carretera, con el fin de que regresaran al 38 Batallón de Infantería, ubicado en el poblado de San Quintín, en Ocosingo.

Sin embargo, las organizaciones denuncian que el piloto del helicóptero regresó a ese batallón en busca de refuerzos. La aeronave aterrizó en la entrada del ejido y bajaron otros nueve militares.

A pesar del miedo y la preocupación ante un nuevo intento del Ejército de invadir su territorio, los pobladores pidieron a los 18 soldados que se retiraran.

Para las organizaciones, la explicación que dieron los militares no justifica un despliegue tan importante de la milicia. “Sabemos que no es posible que elementos del Ejército no sepan dónde se encuentran geográficamente cuando sobrevuelan una zona. Pensamos que se trataba de una operación de vigilancia y de control de nuestras comunidades en el marco de la instrumentación de la Gendarmería Ambiental anunciada en 2016. Se trata de un nuevo cuerpo de la Policía Federal encargado oficialmente de ‘garantizar y salvaguardar las áreas naturales protegidas’ y oficiosamente de controlar y reprimir a la población para conservar los intereses del gobierno y las empresas”.

Las organizaciones y los pobladores no tienen duda: “Sabemos que somos una molestia para el gobierno, ya que estamos organizados contra el saqueo de nuestros bienes comunes naturales, en el Movimiento Reddeldía de los Montes Azules, en rechazo a los proyectos de Reducción de Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD) y todos los proyectos extractivos de biodiversidad”.

Por ello, condenan a través de un comunicado la agresión y exigen al gobierno mexicano que se respeten sus usos y costumbres. “Sabemos organizarnos de manera autónoma y cuidar la selva. No es cierto que somos destructores y no queremos ser víctimas de la política conservacionista del gobierno, que sólo sirve de herramienta para reprimir y desplazar a los pueblos campesinos, como fue el caso en la comunidad Laguna Larga del Petén en Guatemala, donde los hermanos y hermanas Guatemaltecos fueron obligados a abandonar sus casas por la Comisión de Áreas Naturales huyendo de los militares”.

Nancy Flores

 

 

Leave a Reply