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El sector salud en Oaxaca tiene severos daños financieros, reportados por la Auditoría Superior de la Federación, que rebasan los 856 millones de pesos. Las afectaciones heredadas por la administración de Gabino Cué al priísta Alejandro Murat no han sido debidamente atendidas. Desde el gobierno de José Murat [padre del actual mandatario] se ha vivido una severa crisis entre el personal de las instituciones de salud, misma que ha impactado en la atención a los pacientes

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Un boquete financiero ocasionado por irregularidades en la administración de los recursos públicos lastima al sector salud de Oaxaca, el estado más más pobre del país. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó posibles daños por más de 856 millones de pesos en el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA).

En tanto, la salud de los oaxaqueños se mantiene entre las peor atendidas de toda la República. En el estado, gobernado actualmente por el priista Alejandro Murat, se registran muertes por enfermedades curables como la diarrea, complicaciones en vías respiratorias o muertes maternas. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en este estado las principales causas de defunción en 2016 fueron enfermedades del corazón, diabetes mellitus y tumores malignos.

El déficit en todos los servicios médicos responde a la opacidad con la que se maneja el presupuesto del estado. Según el documento Recursos del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, elaborado por el máximo órgano de fiscalización del país, revela que en el FASSA hay 8 rubros en los que podría haber un perjuicio a la hacienda pública. El daño: 856 millones 950 mil 280 pesos, tan sólo durante el último año de administración de Gabino Cué Monteagudo.

El dictamen de la ASF indica que la entidad “no dispone de un adecuado sistema de control interno que le permita identificar y atender los riesgos que limitan el cumplimiento de los objetivos del fondo”. Esto impide un manejo ordenado, eficiente y transparente de los recursos. Así como incumplimientos en las obligaciones de transparencia sobre la gestión del FASSA.

Filiberto Cruz Vicente, integrante del Frente Oaxaqueño en Defensa de la Salud (FODS), dice que el Sistema de Salud en este estado no ha mejorado en nada durante los últimos años ni en el surtimiento de medicamentos ni insumos, materiales de curación y equipos médicos. “Hace falta de personal médico, de enfermería y camilleros. Hay un déficit desde el gobierno de José Murat [padre del actual gobernador], pasando por Ulises Ruiz y Gabino Cué. En esta administración no se ha visto mejoría. Al contrario, se ha agravado aún más la situación”, dice en entrevista.

Desabasto y negligencia

La crisis en el Sector Salud de Oaxaca ha ocasionado el paro de labores en instituciones tan importantes como el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso. En noviembre pasado se manifestaron los médicos que atienden en esta institución y donde se otorgan 500 consultas al día. Este nosocomio cuenta con 250 médicos que se suman a la plantilla laboral de más de 1 mil trabajadores.

El abandono a este sector, también ocasionó una retahíla de quejas en contra del actual secretario Celestino Manuel Alonso Álvarez, quien estuvo ante legisladores para presentar la Glosa del Primer Informe de Actividades del gobernador Murat Hinojosa.

 “El sistema estatal de salud agoniza. De acuerdo al diagnóstico del titular de la secretaría, Celestino Manuel Alonso Álvarez, su padecimiento es un cáncer terminal, representado en un adeudo de 5 mil 487 millones de pesos que incluye actualizaciones, adeudos a terceros institucionales y no institucionales, laudos, recargas y multas por auditorías”, reportó el periodista Luis Ignacio del portal NVI Noticias.

En el Primer Informe de Gobierno de Alejandro Murat se reconoce “una profunda incapacidad institucional” en materia de salud. Ésta ha sido heredada de la anterior administración, dice el documento, en la que Germán Tenorio Vasconcelos se ostentó como secretario de Salud.

El informe presentado ante legisladores el pasado 5 de diciembre indica que los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) al 1de diciembre de 2016, tenían adeudos “históricos” que superan los 4 mil millones de pesos, “principalmente en los rubros de servicios personales, fiscales y adeudos a terceros”.

Acusa que la administración anterior “adquiría medicamentos y materiales de forma individual, lo que no permitía tener economías de escala y generaba altos precios, problemas de abasto y poca transparencia en los procesos de adquisiciones”. Y asegura que en su mandato se han tomado medidas para garantizar el abastecimiento de medicamentos.

No obstante, los servidores públicos de este sector han tenido que salir a las calles a manifestarse porque todavía no tienen lo indispensable para desarrollar su trabajo ni atender debidamente a los pacientes.

Desglose de daños

oaxacaLa ASF determinó que el monto más elevado en las posibles irregularidades asciende 572 millones 820 mil 835 pesos, más los intereses que se generen hasta su entero al Sistema de Administración Tributaria (SAT). Este corresponde a las retenciones del impuesto sobre la renta de salarios del personal pagado con recursos del FASSA.

Otros 181 millones 582 mil 967 pesos por no pagar las cuotas del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), del Sistema de Ahorro para el Retiro y del Fondo para la Vivienda del ISSSTE retenidas al personal financiado con recursos del Fondo, en el ejercicio fiscal 2016.

La falta de documentación justificativa y comprobatoria que acredite el ejercicio y aplicación de los recursos del FASSA provocó inconsistencias en el manejo de los recursos por 83 millones 982 mil 312 pesos. Herencia de la administración de Cué, el gobierno de Murat deberá justificar el destino de los recursos.

También hubo afectaciones por 18 millones 479 mil 305 pesos por no presentar la documentación “comprobatoria y justificativa” de que 61 servidores públicos laboraron durante el pasado ejercicio fiscal. El último monto que observa la ASF en las irregularidades cometidas por Servicios de Salud de Oaxaca, es de 84 mil 860 “por la falta del contrato de un trabajador”, al segundo semestre del 2016.

El médico, integrante del FODS, comenta que tanto el gobernador Murat como el secretario Alonso Álvarez han dicho que este es un problema intergremial e intersindical. “Todos los medios saben el grado de inatención y desabasto que hay en todos los aspectos, para que vengan con esas declaraciones irresponsables”, dice.

La pobreza extrema de Oaxaca

Oaxaca es el primer estado con mayor pobreza a nivel nacional, indica el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2017, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol); con una población de 3 millones 967 mil 889 habitantes; con el 66.75 por ciento (2 millones 662 mil 748 personas) en situación de pobreza y el 28.33 por ciento (1 millón 130 mil 297 personas) en pobreza extrema.

De 2000 a 2015, la entidad pasó del segundo al primer lugar en la escala nacional de rezago social, indica el informe de la Sedesol.

Entre los indicadores del Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) se revelan las carencias que hay en el acceso a los servicios de salud, en el que según se encuentra el 15.9 por ciento de la población; en tanto que la que no tiene acceso a la seguridad social representa el 77.9 por ciento.

El Índice de Desarrollo Humano Municipal en México, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, coloca a Oaxaca con una medición 0.666. En esta entidad y en Veracruz, muestra el documento, se concentran ocho de los diez municipios con menor nivel de desarrollo. Aquí vive gente que padece la misma precariedad con la que viven personas en África Subsahariana.

El Coneval indica en su más reciente informe La pobreza en los municipios de México, 2015, que de los 15 municipios que en ese año tuvieron los mayores porcentajes de población en situación de pobreza extrema, nueve se situaron en Oaxaca; otros ocho de esta misma entidad quedaron entre los que se encuentran con mayores índices de pobreza.

Según las mediciones del Coneval, hay cuatro municipios en el que se reúnen ambas condiciones de precariedad y que ocupan los primeros lugares en condiciones de miseria en todo el país. Se trata de Santa María Zaniza, San Simón Zahuatlán, Coicoyán de las Flores y Santos Reyes Yucuná.

En condiciones de pobreza extrema, dice el documento, restan: San Bartolomé Ayautla, San Martín Peras, Santiago Amoltepec, Santiago Ixtayutla, Santiago Nuyoó; en situación de pobreza también están: San Juan Ozolotepec, San Miguel Tilquiápam, Santiago Tlazoyaltepec y Santo Domingo Ozolotepec.

 “Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social (en los indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) y si su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias”, expone el Coneval. En tanto que en la pobreza extrema no se tiene acceso ni si quiera a la alimentación básica.

Cruz Vicente, integrante del Frente Oaxaqueño en Defensa de la Salud, arguye que no sólo es uno de los más pobres y marginados, también es el que concentra la mayor cantidad de lenguas indígenas en el país; esto debería motivar un mayor apoyo. Los hospitales están parando porque hay un desabasto importante de medicamentos, hay un desvío de recursos y no se arregla el problema de fondo. El sistema de salud está cayendo en terapia intensiva.

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Entre las principales demandas que hay en el sector se encuentran: transparencia, abasto de medicamentos e insumo de materiales de curación, así como orden en todos los programas emergentes

Se solicitó entrevista con el gobernador Alejandro Murat para hablar de la problemática por la que atraviesa el Sistema de Salud de Oaxaca; así como de la pobreza que se mantiene en el estado, a través de la Coordinación de Comunicación Social del gobierno del estado, encabezada por Alfonso Martínez Córdoba. Hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

 Érika Ramírez