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Aunque México es el tercer productor mundial de miel de abeja –reconocida por sus propiedades alimenticias y curativas–, su población no consume el producto. Mientras la OMS recomienda que cada persona se alimente al menos con 125 gramos de miel al año, los mexicanos no alcanzan ni la cuarta parte de esa cantidad

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Carmen Aída Guerra Miguel*

Ejido El Ranchito, Culiacán. El buche de las abejas es un laboratorio natural. Mientras el insecto viaja de flor en flor, va cumpliendo una doble acción: extraer y transformar el néctar en miel. Cuando llega a la colmena, deposita su producto en el almacén, con una capacidad de organización a toda prueba.

México ocupa el primer lugar como exportador de miel en el mundo, y la calidad de su producto se encuentra a la altura de las mejores, porque reúne las condiciones que requiere el mercado internacional, consideran el ingeniero Ramón Sandoval Noriega, presidente de la Asociación de Apicultores de Culiacán y productor; y el ingeniero Javier Pompa Fernández, jefe del subprograma Apícola de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos de Sinaloa.

No obstante, observan la necesidad de que el pueblo mexicano conozca y aprecie las grandes propiedades alimenticias y medicinales que esos prodigiosos seres llamados abejas producen.

Y es que resulta que siendo México el tercer productor mundial de miel, el pueblo consume una cantidad irrisoria: ni siquiera la cuarta parte de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud: 125 gamos per cápita al año. En cambio, el país registra el primer lugar en el orbe en consumo de comida chatarra, motivo por el cual se ve obligado a importar altos volúmenes de azúcar anualmente.

Sinaloa y las abejas

Aquí en Sinaloa parece que la educación hacia el consumo de la miel está llegando del campo hacia la ciudad. Pues en las urbes el uso de este manjar se relaciona con sus innegables propiedades curativas o bien como golosina, olvidándose de consumirla sistemáticamente, y esto por falta de una buena información, en atención a su alto poder alimenticio.

El ingeniero Pompa expresa que esta información forma parte de una educación social que se está realizando en las comunidades rurales, en donde se han establecido apiarios como apoyo económico para el campesino y mejoramiento de la dieta alimenticia familiar.

Dicho programa ha cumplido 9 años y la familia campesina ha ido aprendiendo el manejo de las abejas a las que da un trato preferente y cariñoso.

Actualmente, en Sinaloa existen aproximadamente 40 mil colmenas en producción; 8 mil 230 de ellas corresponden al Programa Integral de Desarrollo Rural (Pider), en el que se ha advertido una gran disponibilidad de padres e hijos para convertirse en “vaqueros” de este “ganado” tan noble y productivo, el cual sin mandato alguno sale de la colmena para traer en sus patas el polen y en el buche, el néctar que recolecta de las flores en su incansable trajinar en un radio de 5 kilómetros.

Al caer la tarde, porque no cuentan con un líder sindical que solicite para ellas semana inglesa ni jornada de 8 horas diarias, las abejas regresan a descansar del viaje, contentas al saber que han cumplido con sus hermanos de sociedad.

La explotación de los apiarios

Hoy, con los nuevos métodos que ha ideado el ser humano, ni siquiera las abejas escapan a la explotación constante. ¡Todo sea por el dinero! Esos sistemas de explotación para obtener mayor producción y más beneficios económicos, porque el precio de la miel es muy alto, se acorta la vida de estos maravillosos seres. A un trabajo más intenso, un ciclo biológico más corto.

Todo lo anterior se desprende de las experiencias recogidas por el ingeniero Sandoval, como productor y técnico, y por el ingeniero Pompa, un convencido de la bondad de la apicultura. De este último destaca su persistencia en esta disciplina pecuaria, que tiene la finalidad primordial de difundir la relevancia de este néctar, que puede ser producido en forma familiar y con una reducida inversión inicial.

Agente polinizador

“La explotación de la abeja en áreas serranas es un proyecto interesante hasta hoy precariamente atendido; es importante, a mi juicio –apunta el ingeniero Sandoval– incrementarse en mayor grado en áreas agrícolas, porque las abejas actúan como agentes poli agrícolas”.

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Agrega que estos insectos actúan como agentes polinizadores (esto es que, en su constante visita a las flores de una plantación, están fecundando de manera efectiva unas y otras).

“Se ha comprobado en áreas donde ya se utiliza el poder mágico de estos singulares insectos, un aumento considerable en las cosechas tanto en calidad como en cantidad.”

Añade que “en Sinaloa el uso de la apicultura se ha canalizado hacia las cucurbitáceas fundamentalmente [pepino, melón, calabacita, sandía, y productos de exportación], pero que técnicamente está demostrado que incide en todos los cultivos. “Se obtiene este beneficio tanto en granos, como en frutales, hortalizas, etcétera”.

El ingeniero Sandoval dice que, “desgraciadamente, la inconsciencia e inconsecuencia del agricultor no sólo hacia estos insectos sino hacia la naturaleza misma, al usar en forma indiscriminada pesticidas, han propiciado que la efectividad del trabajo de las abejas se vea reducida considerablemente y en muchos de los casos aniquilados núcleos incalculables de estos benefactores de la sociedad”.

Abeja, defensora de la ecología

En sus viajes por el extranjero, el presidente de los apicultores señala que en países desarrollados, particularmente China y Rusia, usan en grande escala a las abejas como agentes polinizadores en todos los cultivos, y paralelamente a esta actividad, controlan sus plagas biológicamente.

“El resultado es que incrementan la calidad y la cantidad de sus cosechas. Y, como un producto adicional, al eliminarse el mortífero efecto de los insecticidas se obtienen cantidades significativas de miel y polen, y lo que es aún más importante: se evita la contaminación que ya amenaza con ahogarnos sobre todo en zonas como la de Sinaloa, eminentemente agrícolas”.

El ingeniero Sandoval agrega que involucrar a las abejas de esta forma en el sector agrícola fortalece la economía, pues no hacer uso de pesticidas genera ahorros.

En el caso mexicano, refiere que se evitaría la fuga enorme de divisas destinadas ahora a la importación de una cantidad exorbitante de pesticidas, además de que se frenaría la alarmante contaminación del medio ambiente. “La abeja vendría a ser aquí el factor alrededor del cual todos podríamos obtener mejoras en nuestro bienestar social”.

Flora sinaloense, desperdiciada

Aunque en Sinaloa se avanza por incorporar al insecto de manera activa en el sector, aún falta mucho camino por recorrer. “Solamente el 14 por ciento de la flora sinaloense es aprovechada por las abejas, por lo que se hace necesario promover esta actividad tanto en las zonas de los valles, en apoyo a la tesis del ingeniero Sandoval, como en las zonas alteñas”, explica el ingeniero Pompa Fernández.

Agrega que en estas últimas áreas se requiere un fuerte apoyo para mejorar la exigua economía de los marginados de la agricultura de riego. Además de considerar la urgencia de que el agricultor sinaloense “cambie los métodos que han venido desgastado su economía y van en perjuicio de ellos mismos y del apicultor”.

Acercarse a la colmena

Aquí en el ejido El Ranchito, durante las entrevistas ambos técnicos en apicultura revisan las colmenas de este apiario ejidal, con amor y sin miedo. Desde aquí es posible observar a la abeja reina que, incansable, pone sus huevecillos para aumentar la población, y al zángano, que al parecer espera “pacientemente” que salga una nueva reina para fecundarla.

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En principio, al apiario hay que acercarse provistos del velo plegadizo para proteger el rostro. Después, ya con la confianza que inspira el manejo delicado de los apicultores, y mediante un aviso de humo para tranquilizarlas y que sepan que van a ser revisadas, se van destapando una a una las colmenas.

Al interior ninguna abeja duerme: el ejército está en pie. Quizás hay alegría porque anoche llovió y seres tan inteligentes como éstos saben que con las lluvias llega el alimento y la razón de su existencia: el trabajo, y ahí que sí, fecundo y creador.

¡Qué felices seríamos si pudiéramos imitar en una mínima parte los hábitos sociales de convivencia pacífica, trabajo y entrega de estos extraordinarios seres vivientes!

Carmen Aída Guerra Miguel*

*Presidenta del Colegio de Periodistas  y Escritores de Sinaloa José Cayetano Valadés, AC

[INVESTIGACIÓN CAMPO]