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I. “Nada es para siempre” y la muerte nos lo recuerda más que nada. Y nada como releer, cuantas veces sea posible, los ensayos del enormemente grandioso Michel de Montaigne (1533-1592), de quien su verdadero nombre fue Michel Eyquem; y que con sus reflexiones-ensayos (¡lector nada menos que de Nicolás Bernardo Maquiavelo!), nos dejó sus tres libros: uno con 57 capítulos; el otro con 37 y el y tercero con 18. De entre ellos, Juzgar la muerte ajena y Que filosofar es aprender a morir. Esta brevísima introducción es para dar la nota-información sobre el más reciente libro de Timothy Garton Ash: Libertad de palabra: diez principios para un mundo conectado y que nos tradujo del inglés al español, Araceli Maira Benítez. Y es que la libertad de prensa o de la palabra impresa, audiovisual, Internet y oral, de nuevo está siendo duramente sitiada con agresiones, homicidios y amenazas, pues como otras conquistas, no son para siempre y han de ser reconquistadas por medio de la libertad de palabra, contra los abusos de gobernantes y, ahora, también, contra las delincuencias que, con los funcionarios, buscan suprimir a sangre y fuego a los mensajeros de la información y a quienes critican los actos y hechos que recogen los medios de comunicación.

II. A esto se refiere Garton Ash en los 10 principios que nos detalla en la segunda parte. Como antecedente nos regala los ensayos: Pos-Gutemberg y Cosmópolís e Ideales. Y tal vez como conclusión: Reto. En poco más de 600 páginas, contiene notas, bibliografía y el índice onomástico. “En relación con cualquier asunto que nos importe, la libertad de información nos ayuda a encontrar los hechos, mientras que la libertad de expresión nos permite oír los argumentos opuestos”. Esto guía el trabajo de quien ya nos había ofrecido: Los hechos son subversivos; y quien es un estudioso dedicado a explorar cómo es posible la libertad de expresión en todos los medios de comunicación y que considera que, interconectada tecnológicamente la humanidad, el mundo, las libertades de escribir, hablar y difundir éstas, han llegado a su máxima expresión para crear una Cosmópolis donde la libertad de palabra es su condición para exponer, con acuerdos y discrepancias, lo que opinamos con pluralidad de pareceres.

III. Timothy Garton Ash nos ofrece, pues, sus 10, postulados: “pensados para Cosmópolis, condesan una postula liberal (obviamente del liberalismo político, agrego para enriquecer el concepto), sobre la libertad de expresión. Esas 10 propuestas son: “La sangre del cuerpo político”, “Violencia”, “Conocimiento”, “Periodismo”, “Diversidad”, “Religión”, “Intimidad”, “Secreto”, “Icebergs” y “Valentía”. “Cada capítulo explica con mayor detenimiento lo que significan las pocas y sencillas palabras de cada principio Y concluir que en tal empeño la libertad de expresión ocupa un lugar central. Sólo con libertad de expresión puedo comprender yo lo que significa ser tú. Sólo con libertad de expresión y de información, podemos controlar a los poderes públicos y privados. Sólo al expresar nuestras diferencias podemos ver con claridad qué son y por qué son lo que son”. Es éste un libro excepcional para defender la libertad de palabra contra la misma violencia y permutarla por la discusión; ideal para la formación de periodistas y estudiantes de las licenciaturas en ciencias sociales. Por lo tanto, es un texto que debe leerse, anotarse y estudiarse.

Ficha bibliográfica:

Autor:   Timothy Garton Ash

Título:   Libertad de palabra

Editorial:              Tusquets, 2016

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: ISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

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