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El enviar y recibir fotos de desnudos por internet se ha convertido en algo casi habitual. Los problemas posteriores se convierten en un dolor de cabeza para unos y terror para otros.

Porno venganza

Antes la mayoría de las personas no tenía una cámara fotográfica, si tenía fiesta, compraba una desechable. Pocos, realmente pocos, contaban con cámaras fotográficas manuales y, aún menos, profesionales.

La aparición de los teléfonos celulares, su gran aceptación y su ahora característica obligatoria de contar con cámara fotográfica cambiaron muchas cosas.

Y al unirse a la posibilidad de mantener conversaciones a distancia con las diversas aplicaciones para chat generó una sensación de intimidad y confianza entre extraños.

Las personas se permitieron hablar sobre temas que difícilmente salen en una conversación en persona, como lo es el tema sexual. De ahí a intercambiar fotos y explorar su sexualidad de forma “segura” y a distancia parecía prometedor.

También las parejas comenzaron a experimentar en sus momentos íntimos invitando a un tercero, su teléfono, quien se dedicó a tomar fotografías y a grabar videos. Hasta ahí no pasaba nada.

El problema surge cuando empiezan las discusiones, los reclamos, los insultos y las amenazas. Entonces quien tenga en su poder las fotos o videos con contenido sexual se siente en una situación de poder sobre la otra.

La duda de hacerlas públicas y compartirlas con el mundo como una venganza parece no ser muy fuerte, pues el denominado “porno vengativo” no ha hecho más que incrementarse.

Regularmente son los hombres quienes recurren a esa medida que no solucionará nada en su relación y ciertamente no provocará una reconciliación. Es sin duda un acto de mala fe, crimen contra quien fue su pareja o quizá alguien con quien sólo compartía conversaciones de contenido sexual.

Aparecieron sitios web para adultos que comenzaron a recopilar esas imágenes y a invitar a que los usuarios enviaran las fotos de sus exparejas. Finalmente la era del 2.0 funcionaba como debía y los administradores no tenían que preocuparse por buscar fotos, los hombres enviaban contenido como si les pagaran por ello. La venganza parece ser un pago suficiente.

Al ser tantos sitios y al enterarse que sus fotografías de desnudo circulaban por internet, cada vez más mujeres denunciaron el hecho a las autoridades, quienes muy lentamente comenzaron a ver el hecho como un crimen.

También lentamente los sitios web que ofrecían fotos y videos de porno venganza empezaron a ser presionados legalmente. El efecto Streisand se anuló y los sitios comenzaron a cerrar y dejar el negocio. Aún quedan muchos y han aparecido otros más que ya no buscan el beneficio económico, simplemente el compartir esas imágenes que no deberían ver.

Así surgieron grupos secretos de Whatsapp y otros en Facebook. Un caso hizo notoria la situación.

Se descubrió un grupo llamado Marines United. Contaba con 30 mil miembros y se compartían imágenes de desnudo de mujeres sin su consentimiento. Lo que generó la indignación mayor e incrementó el impacto en los medios de comunicación fue que muchas de las mujeres eran militares, al igual que los miles de miembros del grupo.

Facebook permite la creación de grupos secretos y si es difícil controlar el contenido que miles de millones de personas suben diariamente a sus servidores, lo es aún más controlar los contenidos secretos.

Ya hace tiempo que se le ha reclamado esa falta de capacidad. El personal debe tener sólo unos segundos para verificar las fotos que se suelen reportar como inadecuadas para ser públicas. Cómo podrían conocer lo que sucede en esos grupos secretos.

A pesar de las acciones realizadas en contra de los contenidos de porno venganza, el fenómeno se mantiene y el riesgo continúa.

Ante la situación, Facebook ha diseñado y propuesto una estrategia propia y única para terminar con el problema. Su plan consiste en que si tienes fotos propias de contenido sexual o simplemente de desnudo y que no eres la única que tiene copia de ella o si planeas compartirlas con alguien más, antes de hacerlo, tu opción sería enviarla primero a Facebook.

Cosa que no es simple y sería bueno que practicaras primero con una imagen que no te meta realmente en problemas. El plan es que Facebook generaría un código Hash, que es como una huella digital de la imagen.

La red social guarda la imagen únicamente lo necesario aunque no nos queda claro cuánto tiempo ni si personas que trabajen en Facebook podrían verla, sobre todo si consideramos que cualquier archivo borrado de un disco duro se puede recuperar. Y sólo se requiere que una persona en Facebook tenga el acceso e interés para hacerlo. Quisiéramos pensar que han tomado las precauciones para evitarlo; pero si recordamos que a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos le roban Gigabytes de información ultrasecreta, comprenderán que tengamos nuestras dudas.

Francamente la solución no nos convence del todo. De todas formas la propuesta funciona sólo en Australia, por el momento. Pero es más prometedor que en Estados Unidos está la propuesta de convertir el porno venganza en delito federal, al mismo nivel que la pornografía infantil. Esto tendrá el efecto de que el resto de los países empiecen a hacer lo mismo.

[BLOQUE: OPINIÓN]

[SECCIÓN: SOCIEDAD BETA]

Gonzalo Monterrosa

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