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Es verdad que este sexenio peñista-priista ya es peor que un terremoto, por lo devastador que han resultado sus hechos y omisiones en todos los frentes, generando un grave saldo de pobreza creciente, informalidad que es igual a desempleo, aumento de la sangrienta inseguridad con los narcos y sus sicarios sumados al resto de las múltiples delincuencias; y la corrupción e impunidad de funcionarios que sin ningún rubor roban a diestra y siniestra. En este marco también se cuentan los homicidios, agresiones y amenazas contra el ejercicio del periodismo; sobre ­todo de la prensa escrita y particularmente de la que no se apega a las “versiones oficiales” y se niega a omitir la información que importa a toda la opinión pública.

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Y donde además, los reporteros continúan sacando la peor parte al pagar con sus vidas el cumplimiento de su trabajo. Y que en estos momentos significa todo lo contrario “a disponer de más y mejor libertad de palabra” (Timothy Garton Ash: Libertad de palabra: diez principios para un mundo conectado, editorial Tusquets.-2016, en traducción del inglés por Araceli Maira Benítez).

Nuestro país está contra la pared del incapaz peñismo y la espada de esa ya insoportable criminalidad donde los gobernantes y la implacable delincuencia, son los que hacen de México uno de los seis estados donde existe mayor impunidad, debido al encubrimiento que entre sí se prodigan los funcionarios (jueces, ministerios públicos, gobernadores, presidencia de la República, Jefe del Gobierno de la Ciudad de México, etc.). El índice global de impunidad 2017 dado a conocer por la organización mundial de Protección de Periodistas, señala que funcionarios y grupos criminales siguen permaneciendo sin castigo en México, a pesar de que en teoría el país tiene un gobierno democrático y estable y no vive formalmente un escenario de conflicto. La información es del reportero Fernando Camacho Servín (La Jornada: 1/XI/ 17).

Lo cierto es que México es un escenario de conflictos derivados del mal gobierno peñista, pues es un régimen al que solamente le ha importado mantener la actual criminalidad, como una eficiente manera de tener a raya al pueblo para que éste, harto de sufrir todos los problemas y ocupado en sobrevivir a su precaria situación, no tenga posibilidad de organizarse para levantar una revuelta nacional que se deshaga del peñismo. Y como “la impunidad –dice el informe– crece en escenarios de conflicto, los poderosos actores a menudo emplean lo intimidación violenta para controlar la cobertura informativa, mientras la ausencia o debilidad de la ley y el orden aumenta la posibilidad de los ataques”.

Así que estos se concentran especialmente contra los reporteros, porque ellos son los ojos y oídos de los hechos, los cuales transmiten como noticias que representan el material para la reflexión de los analistas de los medios de comunicación. “Los periodistas locales son el principal blanco de los cárteles del narcotráfico por sus trabajos sobre delincuencia, trasiego de droga, corrupción y política. Además, señala el informe, funcionarios y grupos criminales continúan impunes pese a las elevadas cifras de asesinatos de periodistas”.

Así que a estas alturas, llama la atención que nuestro país esté en la lista donde aparecen Somalia, Siria, Irak, Sudán del Sur, Filipinas, Pakistán y México. Haciendo especial énfasis en que no paran los homicidios para silenciar a la prensa con el fin de que no publicite los hechos de corrupción y narcotráfico. Y donde no pocas veces, funcionarios de todos los niveles están coludidos con los delincuentes en toda clase de amenazas que llegan hasta el homicidio, contra quienes ejercen los derechos humanos de la libertad de expresión y el derecho a la información –concedidos en nuestra Carta Magna–, como su forma de trabajo.

Ese Índice global también nos dice que doce países son los responsables de casi el 80 por ciento de los asesinatos no resueltos. A lo que agregamos que en nuestro país y durante lo que ha transcurrido del sexenio peñista, no se ha resuelto ningún homicidio de los 26 cometidos en ese lapso; y de los cuales, once solamente han sido perpetrados en el estado de Veracruz durante el régimen del ladrón Javier Duarte.

Así que está totalmente claro, reina la impunidad que con gran descaro y cinismo se otorgan los gobernantes entre sí.

Por Álvaro Cepeda Neri

cepedaneri@prodigy.net.mx

Defensor del periodista