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La agencia antidrogas estadunidense –la Drug Enforcement Administration (DEA)– señala que el Cártel de Juárez se mantiene como una de las seis principales organizaciones de tráfico de drogas en México. Sobrevivió a una cruenta batalla, más que con las autoridades mexicanas, con el más poderoso de todos los cárteles, el de Sinaloa.

Según su más reciente informe, 2017 National Drug Threat Assessment, la DEA reconoce al Cártel de Juárez como uno de los más antiguos y “tradicionales” de México. Aunque tiene su sede en la fronteriza Ciudad Juárez, capital del estado mexicano de Chihuahua, opera en prácticamente toda la entidad, al suroeste de los estadunidenses Texas y Nuevo México.

“El Cártel de Juárez soportó una guerra territorial de varios años con el Cártel de Sinaloa”, se asienta en el documento. El apogeo de esta disputa, a mediados de 2010, derivó en cientos de asesinatos.

“Aunque no es tan expansivo como su rival, el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Juárez sigue impactando en los mercados de consumo de drogas de Estados Unidos, principalmente en El Paso, Denver, Chicago y Oklahoma City”, se sñela en el informe.

El Cártel de Juárez trafica principalmente con marihuana y cocaína, aunque recientemente también ha incorporado a sus negocios la distribución de heroína y metanfetamina. Luego de una suerte de tregua con el Cártel de Sinaloa, el Cartel de Juárez “ha aumentado significativamente en el estado de Chihuahua desde 2013, incrementando el cultivo de marihuana en algunas regiones”.

Los principales cruces de droga que realiza esta organización ocurren en el área de El Paso y regiones rurales al oeste de Palomas (al sur de Columbus, Nuevo México) y Ojinaga (al sur de Presidio, Texas).

El documento identifica como principales líderes de la organización a Carlos Arturo Quintana Quintana, el Ochenta; Julio César Olivas Torres, el Sexto, y a Jesús Salas Aguayo, el Chuyin, preso desde 2015.