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Roma, Italia. Los demócratas, que diariamente atacan al presidente republicano Donald Trump por sus declaraciones belicosas, votaron en el Senado junto a los republicanos por elevar el presupuesto del Pentágono para 2018 a 700 mil millones de dólares, es decir 60 mil millones más de lo que había solicitado Trump. Si agregamos a esa suma los 186 mil millones anuales que se destinan a los militares retirados, entre otras cosas, el gasto militar total de Estados Unidos se eleva a unos 1 mil millardos [1], lo cual representa una cuarta parte del presupuesto federal. El voto unánime del comité senatorial para los Servicios Armados, que se compone de 14 senadores republicanos y 13 demócratas, fue decisivo.

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Ese comité subraya que “Estados Unidos debe fortalecer la disuasión ante la agresión: Rusia sigue ocupando Crimea, desestabilizando Ucrania, amenazando a nuestros aliados de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte], violando el Tratado sobre las Fuerzas Nucleares de Alcance Medio (INF) de 1987 y apoyando el régimen de Assad en Siria”. Además, acusa a Rusia de estar realizando “un ataque sin precedente contra nuestros intereses y valores fundamentales”, sobre todo a través de “una campaña tendiente a socavar la democracia estadunidense”. Se trata de una verdadera declaración de guerra con la cual la coalición bipartidista justifica el refuerzo de toda la maquinaria de guerra estadunidense.

Veamos algunos de los gastos previstos para el año fiscal 2018, que comenzó el 1 de octubre de 2017:

-10 mil 600 millones de dólares asignados a la compra de 94 cazas F-35, 24 más de los que había solicitado la administración de Trump;

– 17 mil millones asignados al “escudo antimisiles” y la actividad militar espacial, 1 mil 500 millones más de lo que había solicitado la administración;

– 25 mil millones asignados a la construcción de 13 navíos de guerra, cinco más de lo que solicitaba la administración.

De los 700 mil millones del presupuesto de 2018, 640 van principalmente a la compra de nuevo armamento y al personal militar, cuyos sueldos aumentan, llevando así el costo anual a 141 mil millones, y 60 mil millones van a las operaciones en Siria, Irak, Afganistán y otros países. Además, 1 mil 800 millones se destinan al entrenamiento y equipamiento de formaciones armadas que reciben órdenes de Estados Unidos en Siria e Irak; y 4 mil 900 millones van al fondo destinado a las fuerzas de seguridad afganas.

A la Iniciativa de Reaseguramiento Europeo, iniciada por la administración de Barack Obama en 2014, después de la “agresión revanchista rusa contra Ucrania”, están destinados, en 2018, 4 mil 600 millones de dólares, que servirán para aumentar la presencia de fuerzas blindadas estadunidenses y el “preposicionamiento estratégico” de armamento estadunidense en Europa. Para garantizar a Ucrania una “asistencia letal” (o sea, armamento) se asignan 500 millones de dólares.

El aumento del presupuesto del Pentágono arrastra consigo los presupuestos militares de los demás miembros de la OTAN –bajo las órdenes de Estados Unidos–, como Italia, que actualmente gasta en el sector militar 70 millones de euros al día y tendrá que pasar a un centenar de millones.

Es decir que el presupuesto del Pentágono nos da una idea de lo que se prepara en Italia.

Entre los gastos “menores”, aunque no por ello menos importantes, se cuentan 27 millones de dólares asignados a la base aérea de Aviano, prueba de que sigue reforzándose esa base con vista al despliegue [en Italia] de las nuevas bombas nucleares [estadounidenses] B61-12, y 65 millones para el programa de investigación y desarrollo de “un nuevo misil con base terrestre y de alcance intermedio para comenzar a reducir la diferencia de capacidad provocada por la violación rusa del Tratado sobre las Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio”.

En otras palabras, Estados Unidos tiene un programa de despliegue en Europa de misiles nucleares análogos a los Pershing 2 y los Cruise de la década de 1980, que en aquella época se instalaron en la región italiana de Comiso. Eso es lo que nos anuncia, desde el Senado de Estados Unidos, el Comité sobre los Servicios Armados con su voto bipartidista unánime.

Manlio Dinucci/Il Manifesto/Red Voltaire

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