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“Las organizaciones criminales mexicanas siguen siendo la mayor amenaza por drogas para Estados Unidos; ningún otro grupo está actualmente en posibilidades de desafiarlas”, señala la estadunidense Administración para el Control de Drogas? (DEA, por si sigla en inglés) en su más reciente informe: 2017 National Drug Threat Assesment.

A más de 10 años de la supuesta guerra de México contra el narcotráfico, en la que los estadunidenses participan de manera destacada, la agencia antidrogas de Estado Unidos reconoce que las organizaciones criminales transnacionales mexicanas “mantienen la influencia territorial sobre grandes regiones de México utilizadas para el cultivo, la producción, la importación y el transporte de drogas ilícitas”.

El informe, cuyo título podría traducirse como Evaluación nacional de amenazas por drogas 2017, detalla que los cárteles mexicanos mantienen el control casi absoluto del tráfico de drogas ilícitas en Estados Unidos. Además, con claridad puede distinguirse que se encuentran en “crecimiento y expansión”, por ejemplo hacia la zona de Nueva Inglaterra. Al mismo tiempo, mantienen el control en todo el estado de Georgia, y se consolidan en zonas con presencia histórica del crimen organizado, como Chicago.

Las organizaciones criminales mexicanas ingresan a Estados Unidos heroína, cocaína, metanfetamina, marihuana y fentanilo. Una vez que estas drogas ilícitas han cruzado la frontera, se incorporan a las “rutas de transporte y a las células de distribución controladas o influenciadas” por los propios mexicanos.

El documento desclasificado de la DEA cita a las seis principales organizaciones delictivas mexicanas: el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Golfo, Los Zetas, los Beltrán Leyva y los Guerreros Unidos.

Zósimo Camacho