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A un mes del sismo de 7.1 grados que golpeó a la capital del país, los vecinos de los edificios Osa Mayor y Centauro de la Unidad Soldominios Morelos, ubicados en la colonia Doctores de la Ciudad de México, viven sin un dictamen que les dé certeza de lo que pasará con sus viviendas.

La sacudida que duró unos 40 segundos, desnudó la estructura de las dos grandes torres habitacionales de las calles Doctor Navarro y Doctor Rafael Lucio, en la delegación Cuauhtémoc. Cada una de 14 pisos.

Adriana Lemus y su familia tenían un departamento propio en el piso nueve. Pasado el terremoto, tuvieron que abandonar su vivienda porque los daños que sufrió el edificio ponían en riesgo sus vidas. Las escaleras principales se separaron de los muros. A partir del quinto nivel está prohibido el acceso.

Han sido 30 días en los que ella y sus vecinos se mantienen en guardia para resguardar, desde fuera, el espacio y sus pertenencias. Permanecen en un campamento improvisado, pues “ha habido intentos de invasión al predio”, comenta.

Los créditos que anunció el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, no beneficiarán a Adriana, “porque no ganamos 45 mil pesos ni podemos pagar 15 mil pesos al mes. Hay gente que es pensionada y tampoco alcanza”, dice.

La incertidumbre recae en saber si podrán recuperar su departamento o los edificios tendrán que ser demolidos. “El gobierno nos dice que no tiene dinero, pero ¿dónde están todas las donaciones?”, cuestiona indignada.

Leticia Rosales es otra de las afectadas. Ella y sus hijos vivían en el piso 12 del edificio Osa Mayor. Pernocta entre semana y está al pendiente en el campamento, al cuidado de lo que queda en esta unidad habitacional. “Ya sufrimos saqueos. Nos robaron las 26 cámaras de circuito cerrado que teníamos, han forzado chapas y nos preocupa porque no todos los vecinos han logrado sacar sus cosas”.

Por la separación que hay entre muros y escaleras de esa torre, los vecinos han tenido que ingeniar el modo para rescatar algo de su patrimonio. Han colocado puertas para improvisar puentes y polines. Suben y entran a sus viviendas bajo su propio riesgo, porque Protección Civil les pidió que no lo hicieran; “pero ¿cómo no vamos a sacar las cosas, las rentas están carísimas?”, cometa  Leticia.

“El 19 de septiembre fuimos a recoger el dictamen para las construcciones, [por las afectaciones que se habían registrado en el sismo anterior del 7 de septiembre]. Estábamos a tres cuadras de Chimalpopoca y Bolívar [donde se desplomó una fábrica textil]. Estuvo terrible… Cuando vimos a toda la gente aterrada, pensamos que se había acabado de caer el edificio. Todos corrieron a ayudar a Chimalpopoca (donde fallecieron 22 personas). Nos entró la desesperación y vinimos a ver. Ya no nos dejaron entrar, había una fuga en el edificio Centauro. Se escuchaba el silbido de la salida del gas”, relata.

Leticia es otra de las personas que no cubren los requisitos que el gobierno de la ciudad ha impuesto para otorgar los créditos de vivienda, a través de la Comisión para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México. “Simplemente no alcanza”, dice.

Roberto Tamayo

Galerí, 31 fotografías:

 

 

Contralínea 562 / del 23 al 29 de Octubre de 2017