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I. Ya que debido a los devastadores estragos del terremoto, cuando menos los estados de Oaxaca y Chiapas merecen toda nuestra atención y particularmente la ayuda económica en bienes y dinero, los partidos electoreros: PRI, PAN, PRD, PT, MC, Panal y Morena, han hecho acopio de alguna dosis de ética democrática, para volcarse con donativos para esos mexicanos que sufren la devastación del movimiento telúrico, haciendo un paréntesis en sus tareas que más parecen un botín cuando detentan los cargos que solamente los representan a ellos con sus alianzas, complicidades y “frentes”; y buscando, todos a una, más que acabar de rematar al régimen priísta y a su paleros “verdes”, impedir que la única oposición real de centro-izquierda representada por el Movimiento de Regeneración Nacional, logre ganarles a todos juntos o hasta en una coalición. Echándole montón con la punta mellada de panistas-perredistas y el movimiento ciudadano. Asistiremos a esa lucha en las urnas. Y al intento peñista de postular al derechista, conservador y clerical de Meade Kuribreña, de un PRI-PVEM que cavan su tumba, contaminados por la peste de la corrupción.

II. Por eso es hora de una lectura al ensayo de Simone Weil (1909-1943): Nota sobre la supresión general de los partidos políticos, cuyo eje central es su memorable análisis: “Reflexiones sobre las causas de la libertad y la supresión social”, ya que ella fue una defensora de los trabajadores que criticó puntillosamente al capitalismo y a la Primera Guerra Mundial durante su estadía en Londres motivada, además, por su patriotismo europeo con su centro de gravedad en su Francia donde había nacido. En su París estudió a Descartes, Spinoza, Rouseau y, sobre todo, a Immanuel Kant, quienes le dieron contenido a su pensamiento para ejercer la práctica racional por la humanidad. Y asida a la democracia directa entró al debate de los partidos políticos o Estado de Partidos, los cuales han devenido actualmente en organizaciones electoreras por el botín de los cargos de representación y el reparto de los recursos, succionados al pueblo, para sus campañas (como en las mexicanas, donde harán uso y abuso de miles de millones de pesos, avalados por el Instituto Nacional Electoral).

III. Así que ha llegado el momento de regresar a la democracia directa y el método del sorteo para elegir a los integrantes de la democracia representativa (ya me ocuparé del excelente estudio de David Van Reubruouck: Contra las elecciones). Por eso es necesario leer y estudiar el ensayo de Simone Weil, para demandar el final de los partidos electoreros del PRI y el PAN con sus hijos putativos, y crear un nuevo Estado de Partidos que combinen las urnas con los sorteos, para que los mexicanos elijan a sus representantes en las presidencias municipales, los 32 estados y la Presidencia de la República. Las consideraciones de Simone Weil para suprimir los partidos políticos, vienen muy al caso para ilustrarnos sobre cómo transformar a los actuales partidos ya puramente electoreros y refundarlos, por medio del sorteo además de las elecciones para hacer, realmente, representativa a la democracia indirecta con más participación de la democracia directa, antes que los actuales partidos electoreros conduzcan la representación para que los ciudadanos sean solamente libres el día de las elecciones (Juan Jacobo Rousseau, El contrato social).

Ficha bibliográfica:

Autora:                Simone Weil

Título:   Nota sobre la supresión general de los partidos políticos

Editorial:              José J de Olanera. Libros de bolsillo, 2015

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

Contralínea 562 / del 23 al 29 de Octubre de 2017