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A pesar de que Estados Unidos públicamente asegura luchar por la democracia y la libertad en el mundo, sobre todo bombardeando civiles en varias naciones para ello, algunas de sus empresas se instalan en algunos países que son mal vistos desde el punto de vista estadunidense por no respetar los derechos humanos o no permitir la libertad de expresión.

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Facebook recurre a esta tropicalización política o servicio a la carta para seguir ganando dinero en dichos lugares a cambio de que lo dejen trabajar y ganar.

Google lo hizo anteriormente con China, para que se le permitiera funcionar en el país con el mercado más grande del mundo de datos privados y búsquedas con más de 1 mil 300 millones de personas, de los que 700 millones cuentan con una conexión a internet. Para ello ofreció moldear su moral y adecuarla a las políticas chinas.

Suena algo comprensible, pero cuando entendemos que se le requería delatar a quien hubiera publicado algo en contra del gobierno suena a que Google se convertía en un miembro más de algún tipo de policía secreta. Las empresas extranjeras en China han sufrido con las reglas tan estrictas y complacer al gigante de Asia y su ideas propias de lo que la gente tiene derecho a publicar. Quien quiera estar en China debe asumir el papel de censor. Por ejemplo, Google estaba obligada a eliminar cualquier referencia a los hechos y muertes de la Plaza de Tiananmén. Y es que el país asiático continúa su crecimiento imparable a pesar de las crisis mundiales y todo apunta a que los supuestos de que China sería la siguiente potencia mundial se está cumpliento. Son cada vez más empresas que se mudan de Estados Unidos a ese país. En 5 años ha desplazado a los estadunidenses como el principal socio comercial de varios países y se estima que crecerá a un ritmo de 8 por ciento anual. Ni siquiera Vicente Fox soñó con eso para México. Ese crecimiento continuo y los miles de millones de posibles consumidores provocan que todos quieran tener presencia.

Por ello la norma es ceder. Otro caso es el de la aplicación WeChat, que funciona perfectamente en China, pero comparte la información de sus usuarios incluyendo nombres, direcciones de correo electrónico, contactos y la ubicación, una buena empresa según el gobierno chino.

Facebook busca compensar su salida de China entrando a otros países de la zona: no hubo entendimiento con el gobierno y ahora está haciendo experimentos para ver si puede complacer los lineamientos que le impongan otros para incrementar en cientos de millones sus usuarios.

Ahora, Facebook estaría compartiendo información con el gobierno de Vietnam. Recientemente, la directora de gestión de políticas globales de Facebook, Monika Bickert, tuvo una reunión con un representante del gobierno vietnamita para mejorar la colaboración y le prometió eliminar información de la red social que violara las leyes de ese país.

Poco tiempo después se dio un arresto singular: el del ingeniero en computación Tuan Pham, quien publicó un poema criticando a su gobierno. Y a pesar de que Facebook lo ha querido manejar como si fuera una negociación más como las que tiene con otros países, el mismo gobierno de Vietnam ha sido quien mencionó que cuenta con un “canal” de comunicación privilegiado con la red social para eliminar contenido “impreciso”.

Si esta práctica de ceder ante los gobiernos en detrimento de la libertad de expresión y derecho a la privacidad de los usuarios se hace común para establecerse en China y otros países que buscan a toda costa limitar los derechos de sus ciudadanos en internet, como México, el futuro del internet será todo lo contrario a la idea que se tenía al principio: la libertad de navegar, de opinar.

Todos los ejemplos que se han mostrado de la utilidad de las redes sociales potenciando a la sociedad a enterarse y a enfrentarse a gobiernos en casos de represión, en ayudar a hacerlo público a nivel mundial, provocando una presión internacional podrían acabar.

El futuro podría ser muy cerrado, con países que puedan bloquear el acceso a internet a voluntad, esta vez con la aceptación de todas las empresas extranjeras y gobiernos, que felices de recibir divisas hagan reclamos blandos. Esos gobiernos que no se cansaban de criticar a la Unión Soviética o los países en los que tenía influencia, por no respetar los derechos de privacidad, expresión, hacen lo mismo. Ahora todo podría ser tolerable a cambio de obtener beneficios económicos.

Y ahora parece que Facebook tiene incluso planes de explorar las dictaduras en África. No hay mucha libertad pero si millones de personas. Por eso su gran interés de ofrecer gratis servicio de conexión a internet en ese Continente.

Si se hacen flexibles con los gobiernos que violan los derechos de los ciudadanos, México podría tener una regresión aún más grave a épocas oscuras.

Gonzalo Monterrosa

[Sociedad Beta]

 

 

Contralínea 559 / del 02 al 07 de Octubre de 2017