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“No están solos”, la consigna que se grita en las calles para solidarizarse con las personas en desgracia, se materializó en miles de personas. No hubo arengas ni gritos, sino manos y voluntad de servicio. Las personas se levantaron unas a otras.

Rescataron hombres y mujeres con vida y recuperaron cuerpos. Sobre todo, los mexicanos se demostraron que pueden acompañarse y ayudarse. En medio de la tragedia, se despertaron, se vieron vulnerables… pero no aislados.

 

Roberto Tamayo

Fuente: Los voluntarios: la conciencia de un país

Contralínea 558 / del 25 al 30 de Septiembre de 2017

Contralínea 558

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