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En la Ciudad de México existen colonias donde la violencia y la inseguridad están instaladas desde hace mucho tiempo; barrios considerados “bravos” y peligrosos. Casos famosos que incluso llegaron al cine son los de Observatorio y zonas aledañas, que en la década de 1980 fueron nota periodística por los delitos que ocasionaban bandas juveniles como Los Panchitos. Otro barrio icónico en este aspecto es el de Tepito, ubicado en la colonia Morelos, en el que la criminalidad ha sido cotidiana para sus habitantes y visitantes por generaciones, a sólo unos pasos del Centro Histórico de la Ciudad. Las causas de la violencia y la inseguridad obedecen a factores sociales y económicos que evolucionan a través del tiempo. La criminalidad es un fenómeno que se expande y se mueve por la capital del país de acuerdo con flujos económicos, venta de productos ilegales, así como a la corrupción de las autoridades y la impunidad de que gozan, entre otros.

monreal y mancera

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Hace unas semanas fue noticia nacional la violencia generada en la delegación Tláhuac por un grupo delictivo “presuntamente” relacionado con el crimen organizado, aunque el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera insiste en que la capital del país está libre de la operación de los grandes cárteles de la droga (un discurso que cada vez menos capitalinos le creen). Y es que la criminalidad ha crecido en la urbe de manera crítica en los últimos años y ha afectado zonas que antes eran consideradas pacíficas y seguras para vivir, como ha sucedido en el corredor Roma-Condesa, área turística y de esparcimiento para extranjeros y connacionales en la delegación Cuauhtémoc, y colonias aledañas como la Escandón en Miguel Hidalgo, que hasta hace poco era considerada tranquila y familiar, después de la década de 1980, cuando fue escenario de transgresiones a la Ley causadas por pandillas, como la que ya citábamos de Los Panchitos.

En las colonias mencionadas la prostitución y la venta de drogas son conocidas por sus habitantes y por los de fuera que llegan a adquirir los diversos productos y/o servicios. Eso sucede en muchas partes de la ciudad, como en toda gran urbe. No es nada nuevo, comportamientos humanos tolerados y ejercidos por los ciudadanos. Lo que es alarmante es la exacerbación del crimen en 2016 y 2017. No debe ser fácil para las autoridades poner orden en colonias que se modifican debido a intensos movimientos de habitantes, que cambian sus tradicionales usos de suelo de viviendas unifamiliares horizontales para viviendas multifamiliares verticales; a las que llegan negocios de actividad nocturna que atraen clientes de otras áreas, lugares donde los flujos económicos que obedecen a estilos de vida aspiracionales modifican al grupo social más antiguo.

Estas colonias en las que se ha disparado la criminalidad son parte de las dos delegaciones que ocupan los primeros lugares del índice delictivo por cada 100 mil habitantes de enero a julio: las delegaciones Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo. Y esos son los datos de la estadística oficial, de los crímenes denunciados, pues es información de la Dirección General de Política y Estadística Criminal, perteneciente a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (http://www.pgj.cdmx.gob.mx/procuraduia/estadisticas-delictiva). Claro que esos no son los únicos barrios peligrosos, también tenemos las colonias Anáhuac, América, Revolución y Tacubaya en la Miguel Hidalgo; y Doctores, Buenavista y Centro Histórico en la delegación Cuauhtémoc, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano de la Ciudad de México. De éstas las últimas tres son de resaltar, pues ocupan los primeros lugares de las colonias más inseguras de la delegación, que asimismo ocupa el primer lugar en ese rubro. Es fundamental el Centro Histórico por ser además de un lugar turístico y religioso –pues alberga a la Catedral Metropolitana– el centro político neurálgico de la ciudad y del país, pues ahí están la jefatura del Gobierno capitalino y el Palacio Nacional, asiento mediático y mítico del poder federal. Lo que es raro es que Mancera, tan proclive hacia el priísmo, no haya encontrado la fórmula de apaciguar el Centro Histórico. Claro que puede ser que la receta esté ahí, pero que no haya logrado una aplicación certera a través de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y del jefe Delegacional de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal (de Morena).

Algo que parece muy sencillo debe ser muy complicado para Monreal y un cuerpo de seguridad pública dependiente de Mancera, pues la colonia Buenavista es el segundo lugar en robo con violencia de la capital del país, un barrio dónde se encuentra el edificio de la autoridad delegacional –las oficinas de Monreal–, donde la circulación de elementos de la SSP es evidentemente más constante y nutrida que en otras zonas de la urbe. Espacio donde, además, se encuentra la cede del priísmo nacional y el capitalino. Tal vez ese sea un factor que influya, además de ser una notoria zona de prostitución. Los factores pueden ser muchos, pero la verdad es que para Ricardo Monreal esa no es una buena carta de presentación para sus aspiraciones a la Jefatura de la Ciudad de México. Lo mismo en el caso de Mancera y sus ilusiones presidenciales, pues todo parece indicar que, en cuanto a violencia e inseguridad, dejará a la capital más dañada que como la recibió.

Maestro en ciencias, arqueólogo, buzo profesional, literato, diseñador gráfico. Cursa la maestría en apreciación y creación literaria en Casa Lamm. Miembro del taller literario La Serpiente.

 

Roberto E Galindo Domínguez

 

Contralínea 555, del 4 al 10 septiembre de 2017portada-contralinea-555-fb