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Cada año, 8 millones de toneladas de residuos terminan en los mares y océanos del mundo. En el Mediterráneo flotan alrededor de 500 toneladas de materiales plásticos, lo que ha convertido a una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta en la sexta con mayor acumulación de residuos flotantes

Roma, Italia. La necesidad de crear conciencia sobre los desechos sólidos contaminantes que llegan a las playas italianas, tras ser arrojados en los inodoros, es el centro de la campaña #NoRifiutinelWC, desplegada por la asociación ambientalista Legambiente.

Al menos el 10 por ciento de los residuos encontrados por activistas de la organización fueron vertidos en los sanitarios y el 9 por ciento de ellos correspondió a bastoncitos utilizados para la limpieza de los oídos.

Lo mismo sucede con blísteres, tapones, comprensas, apósitos, desodorantes para baño, incluso estuches para lentes de contactos.

A estas malas prácticas se une el hecho denunciado por Legambiente en su informe Mare monstrum 2016 sobre cómo el 25 por ciento de las aguas residuales de Italia desembocan en el mar, lagos y ríos sin la debida purificación. La organización ecologista llama la atención en la importancia de actuar ante la degradación de los mares y apela a hacer todo cuanto sea necesario para que se adopten decisiones responsables y que el inodoro no sea el cesto de basura a donde vaya todo tipo de objetos.

En tal sentido, Legambiente desarrolla junto a Ogilvy Change, red de comunicaciones líder en el mundo, con más de 500 oficinas en 126 países, estudios científicos sobre comportamiento y sicología cognitiva y social en la aplicación de campañas para mejorar conductas.

En su campaña #NoRifiutinelWC, el ente ambientalista sostiene que el problema de la basura marina alcanza proporciones alarmantes y cada año 8 millones de toneladas de residuos terminan en los mares y océanos del mundo.

Es conocido que entre el 80 y el 90 por ciento de esos llamados desechos marinos son de material plástico, los cuales perduran en el medio ambiente durante cientos de años, acumulan sustancias tóxicas y son ingeridos por las especies marinas. Varias son las opciones para invertir esta tendencia que afecta a la biodiversidad marina, desde compra de productos con menos embalaje hasta la más elemental conducta de utilizar el cesto de basura clasificada.

Por ese camino también la organización prevé proponer al parlamento italiano legisle a favor de prohibir, tal como se hizo antes con las bolsas plásticas, la producción y comercialización de bastoncillos de ese material, medida adoptada también por Francia para 2020, además de promover la obligatoriedad de una información más precisa en los envases de los productos.

Las personas no se deben dejar engañar por las etiquetas con el término “biodegradable” o “desechable en el inodoro”, lo cual, además, “no es una buena razón para hacerlo cuando utilizar el cesto de basura no cuesta nada”, sostiene Legambiente.

La presentación de la etiqueta #NoRifiutinelWC se hizo a propósito del viaje de la Goleta Verde, buque histórico de la asociación ecologista que desde hace 30 años se hace a la mar cada verano para evaluar la calidad del agua, denunciar la contaminación y el tratamiento ineficiente e inadecuado de aguas residuales.

La tripulación del navío monitorea también la mala gestión de la costa italiana, la pesca ilegal y otras acciones agresivas contra el mar.

Desechos en el Mediterráneo, el gran problema

Los resultados de una investigación presentados por Legambiente en la Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océanos, realizada en junio pasado en Nueva York, demostraron la necesidad de abordar el problema de los desechos marinos en el Mediterráneo, donde flotan en sus aguas alrededor de 500 toneladas de materiales plásticos.

Señala el estudio que ésa es una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta y a la vez una de las seis de mayor acumulación de residuos flotantes, sobre todo en el espacio comprendido entre Italia, España y Francia, con riesgos evidentes para el medio ambiente, la salud y la economía.

El mar Mediterráneo se encuentra bajo amenaza severa de la basura marina que registra los más altos niveles de concentración a nivel mundial, según Stefano Ciafani, gerente general Legambiente, quien apeló al trabajo conjunto desde la prevención hasta la investigación de las naciones para reducir el problema.

Además de la adopción, incluye la propuesta, de medidas drásticas como la prohibición de los productos más contaminantes, como bolsas de plástico no son biodegradables como se hizo por Italia, Francia y Marruecos.

Las alertas realizadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre el Mare Monstrum, como le llamaban los romanos, fueron corroboradas por Legambiente con su iniciativa Limpiar el Mediterráneo.

Ésa fue considerada la mayor campaña de voluntarios coordinada por esa asociación a lo largo de las costas y cuya información fue presentada también el Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio último.

La experiencia comprendió, entre otras acciones, un monitoreo científico de los desechos realizado entre 2014 y 2017 en 105 playas de Italia, Argelia, Croacia, Francia, Grecia, España, Túnez y Turquía.

El 82 por ciento de los residuos hallados fueron plásticos y el 64 por ciento de un material desechable, en tanto se comprobó que el 54 por ciento de la suciedad de las playas obedece a la inadecuada gestión de los desechos urbanos y la escasa prevención.

Para resolver el problema de la basura marina –sostiene Legambiente–, la palabra clave es la cooperación entre países, instituciones, organizaciones no gubernamentales, instituciones de investigación, económicos y actores productivos.

La asociación sostiene que es esencial continuar con el estudio del fenómeno y muestra su experiencia con los programas Goleta Verde y Playas y aguas limpias, generalizadas en toda Italia y en la que participan clubes locales, comités regionales y muchos voluntarios ambientalistas, la mayoría jóvenes.

Razones por lo que esa práctica es considerada por muchas instituciones internacionales como una de las más avanzadas en el mundo de la llamada “ciencia ciudadana” por la contribución de la población a partir del conocimiento de los problemas ambientales.

Está demostrado que los residuos contaminantes dañan el ecosistema marino y al mismo tiempo son ingeridos por los peces de los cuales se alimentan las personas, generando un círculo de severos daños a la salud humana.

Los océanos, con más de 20 mil especies identificadas, muchas de ellas probadas como comestibles, representan una fuente significativa sobre todo en la ingesta de proteína de unas 2 mil 600 millones de personas, sobre todo en algunos países costeros en desarrollo, donde el mar es además sustento de vida y trabajo.

Aun cuando su salud está en estado crítico, sobre ellos recae en buena medida la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria y la salud humana.

Ellos cubren alrededor de dos tercios de la superficie de la Tierra y generan el mayor por ciento del oxígeno que respiramos; además absorben una gran cantidad de las emisiones de carbono y regulan el clima.

Sin embargo, son muchas las acciones humanas en detrimento de ese apoyo decisivo de los océanos a la vida en el planeta, desde la contaminación hasta la sobreexplotación de sus recursos, entre las principales amenazas.

Silvia Martínez/Prensa Latina

[LÍNEA GLOBAL]

 

 

Contralínea 553 / del 21 al 27 de Agosto de 2017