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Chihuahua, uno de los estados fronterizos más conflictivos de México, padece la presencia de al menos ocho grupos criminales que se disputan el control territorial, el mercado local de drogas y el paso a Estados Unidos, revela información de la Procuraduría General de la República (PGR).

El enfrentamiento del pasado 5 de julio, en el que habrían fallecido 15 personas supuestamente ligadas al Cártel de Sinaloa y a la organización La Línea, sería consecuencia del conflicto que sostienen en la región los grupos criminales.

Según el oficio PGR/UTAG/00799/2017, en la entidad que gobierna el panista Javier Corral Jurado operan dos grandes cárteles: el de Sinaloa y el  de los Carrillo Fuentes. De éstos se desprenden otras seis células y pandillas consideradas altamente violentas.

Con el Cártel de Sinaloa, también conocido como del Pacífico, están aliados Gente Nueva, Los Cabrera, y las pandillas de Los Artistas Asesinos y Los Mexicles; mientras que los Carrillo Fuentes controlan a La Línea –que según las autoridades de Chihuahua se habría enfrentado al Cártel de Sinaloa el pasado 5 de julio– y la pandilla de Los Aztecas.

Nancy Flores