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El Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria y Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz) alertan que Gael Solorio Cruz, estudiante de la Normal Rural Vasco de Quiroga, permanece en estado grave de salud, por el impacto de bala que recibió durante una protesta el pasado 21 de junio en Tiripetío, Michoacán.

El balazo provino de la policía estatal, y para las organizaciones se trata de “un claro intento de ejecución extrajudicial”. El joven, de 22 años de edad, despertó este 29 de junio de un estado de coma inducido, pero “permanece grave a causa de una bala que atravesó su mejilla izquierda y que aún se encuentra incrustada en su cuerpo”.

El Centro Vitoria y Serapaz consideran que “es urgente una valoración médica [del estudiante] confiable e independiente hecha por especialistas”. Agregan que la bala que aún se aloja en el cuerpo del normalista “es una evidencia crucial para el esclarecimiento de los hechos”.

Las organizaciones han documentado que “elementos de la policía estatal y del Grupo de Operaciones Especiales accionaron armas de fuego de forma directa contra los normalistas que se manifestaban en Tiripetío para solicitar el pago de sus becas. Con ello se atentó de forma evidente e intencionada contra la integridad y vidas de los normalistas”.

De acuerdo con el Centro Vitoria y Serapaz, el personal médico del hospital donde actualmente es atendido el normalista ha excluido a su familia. “Bajo el esquema de ‘el que paga manda’, los médicos han otorgado prioritariamente la información a funcionarios de la Secretaría de Educación Pública de Michoacán, revictimizando a la familia al violentar su derecho a recibir la información de manera directa, inmediata, adecuada y comprensible”.

Por ello, señalan que “es urgente que la familia reciba una valoración médica confiable sobre el estado de salud de Gael, ya que las actitudes del personal médico que hasta ahora le ha atendido generan desconfianza sobre su objetividad e independencia en la determinación del diagnóstico y pronóstico de salud del joven normalista. Por tanto, es necesario un estudio médico autónomo hecho por especialistas en cirugía maxilofacial, neurología, neurocirugía, y en rehabilitación, para asegurar la vida de Gael y prevenir secuelas irreparables”.

Las organizaciones consideran urgente que la Procuraduría General de Justicia michoacana “realice las diligencias correspondientes para el deslinde de responsabilidades respecto a los perpetradores y a los autores intelectuales de la gravísima agresión contra Gael y los normalistas de Tiripetío, así como, de ser pertinente de acuerdo a la valoración médica, preservar la bala, ahora incrustada en su cuello, como evidencia crucial de la acción ilegal y desmedida de agentes del Estado; lo que permitirá alcanzar la verdad de los hechos, dictar las sanciones correspondientes y procurar justicia”.

Para el Centro Vitoria y Serapaz, “el ataque contra Gael Solorio Cruz es un intento de ejecución extrajudicial que evidencia una tendencia, también en gobiernos locales, de criminalizar la protesta social y hacer uso excesivo y brutal de la fuerza para diluir la organización social y las justas demandas que enarbolan los normalistas de Tiripetío”.

Por lo anterior, las organizaciones exigen al Estado mexicano “que cumpla con sus responsabilidades y obligaciones, y genere los mecanismos necesarios para atender las necesidades de Gael, su familia  y sus compañeros normalistas”.