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El Congreso de Estados Unidos podría estar en el camino de poner fin a las empresas anónimas. Este 28 de junio, legisladores de ambas cámaras del Congreso (Senado y Cámara de Representantes) propusieron iniciativas de ley que darían fin a la formación de empresas anónimas en ese país. De aprobarse, se trata de las medidas más importantes en los últimos años contra el lavado de dinero.

En la Cámara Alta fue presentada el Acta True Incorporation Transparency for Law Enforcement (TITLE), por los senadores Chuck Grassley (republicano) y Sheldon Whitehouse (demócrata). Mientras, en la Cámara Baja el demócrata Carolyn Maloney y los republicanos Ed Royce y Peter King presentaron el Acta de Transparencia Corporativa.

En ambas iniciativas se establece que será necesaria la revelación de los nombres de las personas que son dueñas o controlan las compañías en el momento de la constitución.

Heather Lowe, asesora legal y directora de Asuntos Gubernamentales de Global Financial Integrity, destacó la importancia de conocer a los beneficiarios efectivos de las empresas.

“Es de suma importancia que la información sobre la o las personas que poseen o controlan las compañías finalmente sea conocida por el gobierno estatal o federal y        que se ponga a disposición de las fuerzas del orden y de las instituciones financieras.”

Agregó que las compañías con propiedad desconocida u oculta “son el problema número uno en el mundo de la lucha contra el lavado de dinero y Estados Unidos no puede seguir permitiendo que no actuemos y sigamos poner en riesgo el sistema financiero estadunidense y global”.

Por su parte, la asesora de políticas de Global Financial Integrity Liz Canfalone señaló que la transparencia es un tema bipartidista. “De izquierda, derecha o centro, los estadunidenses están preocupados por la práctica rampante actual de formar y utilizar compañías anónimas en Estados Unidos”.

Recordó que empresas que ocultan los nombres de sus propietarios reales “se han utilizado para impulsar los precios de bienes raíces en nuestras ciudades, financiar consumo de opioides en nuestras comunidades y poner en peligro nuestros esfuerzos nacionales de seguridad. En cualquier medida, el costo del anonimato es demasiado alto”.

Zósimo Camacho