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Más de 50 organizaciones oaxaqueñas rechazaron la implementación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) dentro el Istmo de Tehuantepec “y en cualquier otro lugar del Estado”.

Diversas organizaciones, entre las que se encuentran: Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca, el Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas, la Unión Campesina Indígena de Oaxaca – Emiliano Zapata, el Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C., el Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio, entre otras, advirtieron que llevarán a cabo una campaña masiva de contrainformación sobre las ZEE y los megaproyectos. Al mismo, realizarán foros regionales y estatales para el fortalecimiento de la defensa de sus territorios.

A través de una declaratoria, indicaron que con las palabras “progreso, desarrollo y empleo” se pretende repetir el ciclo de “destrucción, robo y explotación que ha caracterizado a estos proyectos”.

Entre los ejemplos históricos de que los mencionan se encuentran:

La construcción de la presa Benito Juárez en Jalapa del Marqués y la creación del distrito de riego 19 provocaron el debilitamiento del río Tehuantepec y la destrucción irreparable de la cubierta vegetal en la zona.

Con la Refinería Antonio Dovalí Jaime, dice la declaratoria,  se encareció  la vida, destruyó la pesca ribereña y de altura en el Golfo de Tehuantepec y se convirtió en un foco de contaminación y riesgo regional. “Ahora que PEMEX ha sido abandonado por el gobierno mexicano, la Refinería se incendia o explotan sus terminales o ductos con peligrosa frecuencia, y el Estado Mexicano de manera perversa, ha guardado silencio ante las afectaciones socioambientales”, dice.

“El falso modelo de industria verde que son los parques eólicos, no sólo ha despojado de tierras y cuerpos de agua a los campesinos istmeños sino que además ha corrompido y destruido el tejido social, ha propiciado la violación a los derechos humanos, sociales y ambientales y doblegado a autoridades judiciales coludidas, con autoridades de todos los niveles, además promueven la violencia extralegal y paramilitar y son la punta de lanza de las industrias extractivista y depredadoras que hoy se cobijan bajo las leyes de las ZEE que los benefician”, manifiesta el documento.

Érika Ramírez