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I. Mas genio militar que político, destructor de las monarquías constitucionalistas para arribar al trono monárquico constitucionalista; sobre todo célebre por el Código Civil de 1804 que inauguró la modernización, obra de los juristas franceses de la ilustración posrevolucionaria. Pero hijo de la gran Revolución Francesa de 1789, pronto fue Napoleón representante de su propia decadencia por sus ambiciones autocráticas en el marco de sus derrotas en Waterloo y Moscú, para terminar desterrado en las islas de Elba, y Santa Elena –donde murió– tras haber ordenado, entre otros homicidios, el del duque de Enghien. Hecho por el que Fouché le recriminó: “Sire, no fue un crimen… fue una estupidez política”, cuando éste se ufanaba de ese asesinato. Genio y figura (1769-1840), roza la estatura de estadista; y tras haber sido el Gran Corzo y supuestamente haber escrito sus memorias (Memorias de Napoleón, editorial Desván de Hanta, 2014), cae en la ridiculez de un político más. Stendhal, su admirador, escribe: Vida de Napoleón como réplica al libro de Madame de Staël: Consideraciones sobre los principales acontecimientos de la Revolución Francesa.

II. Stendhal compara a Napoleón con Julio César; ambos transitaron del republicanismo a la monarquía. O sea del cesarismo al bonapartismo. Y así el gran literato de Rojo y negro ofreció la biografía de su héroe, a cuyo servicio estuvo militarmente y cubre de elogios acentuando su despotismo y destellos de grandeza: “Mi propósito es dar a conocer a este hombre extraordinario, a quien yo amaba vivo y a quien estimo ahora con todo el desprecio que me inspira lo que ha venido tras él. El cariño por Napoleón es la única pasión que me ha quedado, lo que no impide ver lo defectos de su espíritu y las miserables debilidades que se le pueden reprochar”. La traducción, notas y prólogo son de la brillante Consuelo Berges, autora de la biografía de Stendhal, en editorial Aguilar; y también está la escrita por Michel Crouzet: Stendhal o el señor yo mismo, ediciones Alfons el Magnanim). Se habían publicado fragmentos de Vida de Napoleón de Stendhal (colección Austral); pero la de Aguilar está completa. Y es en ella donde Stendhal nos ofrece la biografía de su admirado nacido en Córcega, una isla, y muerto en otra isla. Y de cuya estancia nos da cuenta el Conde de las Cases en: Memorial de Santa Elena, editorial Iberia, con traducción de Juan G de Luaces.

III. En 87 breves capítulos, el escritor francés-universal nos brinda esta novela histórica, completada con unas “memorias” sobre Napoleón; algo así como una continuación de la vida del casi endiosado emperador que hizo del bonapartismo un sinónimo del cesarismo. En ambos textos, Stendhal hizo varias referencias a su héroe, que se agregan como apéndices para obtener más sobre la vida del derrotado por “el general invierno” en Moscú (lo mismo que le sucedió a los nazis). Texto muy valioso es el apunte de Stendhal titulado: La Constitución deseada por el pueblo en 1788-1789 y que nos dice, “es un extracto de todos los panfletos de la época que he podido procurarme y de los cuadernos dados por el pueblo a sus diputados”. Estos cuadernos eran la recopilación de quejas y demandas en toda Francia, de donde nacieron los famosos Derechos del Hombre y del Ciudadano que han iluminado y guiado a esos catálogos. Es un texto para todo lector, pero sobre todo de enorme utilidad para la formación de los abogados. Pues sin temor a equivocarme, Vida de Napoleón de Stendhal, es un documento rara avis.

Ficha bibliográficas

Autor:   Stendhal

Título:   Napoleón

Editorial:              Aguilar ediciones

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

Contralínea 545 / del 26 de Junio al 02 de Julio de 2017