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Pescadores de la comunidad de San Francisco del Mar, en Oaxaca, rechazan el proyecto eólico que pretende desarrollarse en la zona denominada “Boca Barra”, sobre una extensión de 15 mil hectáreas, pues sería instalado en su principal zona de pesca, “sustento de cientos de familias de esta zona indígena del Istmo de Tehuantepec”, informaron mediante un comunicado urgente.

“Consideramos que cualquier proyecto en este lugar afectará nuestro modo de vida comunitaria, nuestro derecho a la alimentación, así como también nuestro derecho a ser consultados sin engaños”, indican.

Acusaron que en la última Asamblea de Bienes Comunales, realizada la tarde del sábado 4 de marzo, el comisariado de Bienes Comunales, Cayetano Martínez, y el alcalde de San Francisco del Mar, Froilán Gaspar Pedro intentaron “a fuerza” y con uso de violencia aprobar una asamblea para validar el proyecto eólico.

La fuente de estos conflictos al interior de las comunidades, se encuentra en la llamada Zona Económica Especial (ZEE), que sustenta la segunda fase de desarrollo eólico en la región del Istmo, dice la Articulación de Pueblos Originarios del Istmo Oaxaqueño en defensa del Territorio.

En tanto, la Unidad de Microrregiones de la Secretaría de Desarrollo Social indica que San Francisco del mar tiene un “grado de marginación municipal alto”. En esta región, el 42.63 por ciento de la población se encuentra en condiciones de “extrema pobreza”.

El ensayo Energía eólica en el istmo de Tehuantepec: desarrollo, actores y oposición social, elaborado por los investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Sergio Juárez-Hernández y Gabriel León, indica: “La construcción de centrales eólicas en el Istmo de Tehuantepec es liderada por empresas privadas, fundamentalmente extranjeras. Los intereses de estas empresas frecuentemente chocan con los de las comunidades locales donde se pretenden erigir los proyectos. Ello se refleja en el descontento social creciente ante el despliegue masivo de aerogeneradores, luego de constatar que el desarrollo eólico no ha beneficiado en la medida esperada a los pobladores locales” (Contralínea 444).

Érika Ramírez

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