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I. Entre mis recuerdos cajemenses-sonorenses, cuando empecé a entrar a la sala de redacción del periódico Diario del Yaqui (cuyo creador y director fue Jesús Corral Ruiz, periodista con 1 mil variadas formas de ingenio y generosidad), aparece, entonces profesor de la Escuela Secundaria José Rafael Campoy, la figura de Carlos Moncada Ochoa. Lo miré y escuché en las aulas, incluso, del entonces Instituto Tecnológico de Sonora. Vi que él miraba todo, simulando no hacerlo. Y lo recuerdo, además de sus tareas en ese Cajeme de Ciudad Obregón, del sur sonorense, en su espacio de redactor y director, tecleando su columna El tema de hoy. Y lo miré caminar por las polvosas calles, con singular ritmo, devorando las bellezas femeninas que se cruzaban en su camino, para traducir eso en poesías (“Vámonos, en mi barca de papel, tú, mi bella timonel…”). Y luego en cuentos. Ya después en novelas. Y siempre con un factor común: el erotismo desbordante de su prosa tras los versos de su adolescencia. Amante de la lectura y decidido a concluir su preparatoria. Y graduarse de una licenciatura en Derecho, de la Universidad Nacional Autónoma de México a la Universidad de Sonora en Hermosillo, donde Moncada Ochoa siguió con sus tareas periodísticas. Y de escritor.

II. Ese escritor que con su romanticismo catapultado en su amor-pasión (¡oh, Stendhal!) crea su literatura, en la que ocupan un lugar sus trabajos políticos, sus recuentos sobre periodistas y periodismo, atento siempre a la vida nacional. Siempre metido en su biblioteca en busca de libros, siempre investigando… siempre leyendo… y escribiendo. Ahora nos brinda otra novela corta empapada de erotismo, donde un profesor-conferencista a guisa de personaje, cuenta su teoría y experiencia sobre el amor; desde el amor platónico hasta el amor real que se toca con las manos, se goza con la mirada, se posee con el pensamiento y luego se convierte en pasiones, en fantasías e ilusiones. Y en calidad de autor-profesor, Moncada Ochoa se escurre y se encubre por las páginas de: Lecciones de sexología, para contarnos por boca del protagonista una autobiografía amorosa. De las relaciones amorosas secretas y públicas de sexo, fidelidad, traiciones, seducción… del “ya no la quiero, pero cuánto la quise –de Neruda–; y cuánto la deseé, para hacer parir hijos, promesas, adioses y hasta luego”.

III. Son 23 narraciones como cuentos hilvanados para ser forma y contenido de una novela contada con la maestría de un profesor a su auditorio. Y publicada como un libro autobiográfico. A propósito, un autor dice que “nos engañamos a nosotros mismos sobre el amor; sobre quién, cómo, cuándo y si acaso amamos. También descubrimos y corregimos nuestros propios engaños” (Martha Craven Nussbaum, El conocimiento del amor). Pero Carlos Moncada Ochoa nos dice, en examen psiquiátrico, que en el amor-erotismo (donde están: Eros, el dios del amor; Cupido, lo que cuenta Platón en El banquete, etcétera), el amor es la búsqueda insatisfecha del deseo de mujeres y hombres que finalmente, a veces satisface el amor de la convivencia o de la soledad. El eros de esta novela es un viaje entre la ficción y la realidad. De ella “algunos episodios son verdaderos, ¡cuidado con andar de chismoso!”.

Ficha bibliográfica:

Autor: Carlos Moncada Ochoa

Título: Lecciones de sexología

Editorial:         Instituto Sonorense de Cultura, 2014

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

 

Contralínea 529 / del 05 al 11 de Marzo 2017

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