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El México la precariedad laboral (bajos salarios, inseguridad en el empleo, ausencia de contrato y prestaciones sociales) no solo existe en el sector informal de la economía, sino que afecta a empleos considerados entre los protegidos en la industria, el comercio y los servicios, y es fuente generadora de pobreza.

“La precariedad laboral está asociada a bajos ingresos y, por tanto, es generadora de pobreza. A ello se suma la inexistencia de seguridad social, lo cual conduce a situaciones de vulnerabilidad”, asegura Mercedes González de la Rocha catedrática de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Al analizar la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del  2008 al 2014, la doctora en sociología por la Universidad de Manchester señala que los trabajadores manuales que cuentan con empleo permanente y estable son cada vez más escasos en México, ya que la gran mayoría circulan en el mundo de la precariedad laboral.

La falta de ingresos estables mantiene a muchos de ellos en situaciones de vulnerabilidad, enfrentando riesgos asociados a carencias que pueden llevar a catástrofes de las que difícilmente se recuperan, advierte.

“Una enfermedad puede significar una catástrofe económica dados los  gastos en servicios privados de salud. Las personas tienen que deshacerse de sus pertenencias, vender sus activos productivos, empeñar objetos y/o contraer deudas de difícil cancelación”, agrega.

Apunta que  los salarios de los mercados de trabajo en México hacen que el concepto de trabajador pobre siga siendo útil para describir a estas mayorías que no pueden darse el lujo del desempleo, pero que no encuentran cabida en los sectores más protegidos de la estructura ocupacional.

José Réyez

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