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La corrupción y la impunidad se han convertido en un serio problema para México, ya que parece que existe una costumbre vivir con estos fenómenos que provocan la descomposición social ante la pérdida del temor a no cumplir con la ley, advierte el coronel de artillería Diplomado del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Filiberto Mondragón Polo.

“El alto financiamiento, la corrupción e impunidad, la connivencia con la delincuencia organizada, ratifican la desconfianza que la población le tiene a sus partidos políticos, al observar que actúan como una clase privilegiada e insensible a las necesidades que tiene el país, relacionadas con la pobreza extrema, la desigualdad social y el desempleo”, destaca.

En un análisis Los partidos políticos y su impacto en la seguridad nacional, publicado en la revista del Centro de Estudios Superiores Navales de la Secretaría de Marina, hace una férrea crítica a los partidos políticos PRI, PAN, PRD, Morena, Convergencia, Panal, PT, MC,  PVEM, a los que responsabiliza de la crisis de gobernabilidad, corrupción e impunidad en que está inmerso el país.

Señala que a nivel nacional el 89.7% de la población considera que la corrupción es muy frecuente en la policía, seguida de partidos políticos con el 84.4% y el ministerio público con 78.4%.

La impunidad es grave, ya que ha provocado en nuestra sociedad la constante y sistemática violación de la ley, hacen difícil su solución. “Corrupción e impunidad, están afectando la gobernabilidad, el desarrollo y la democracia”, subraya.

Agrega que para la asignación de contratos de obra pública y adquisiciones, los diezmos, sobornos y comisiones aumentan año tras año. El problema no mejoró con la alternancia política, lo que desmintió la idea de que un cambio de partido político en el poder resolvería la grave situación que sobre corrupción prevaleció por más de 70 años.

Mondragón Polo señala que lo que se apreciaba como una determinación del entonces presidente Fox, al prometer que erradicaría la corrupción y el abuso del poder se fue al fracaso, ya que del 2006 al 2012, México tuvo una calificación de 33 en materia de honestidad y con el presidente Calderón, México se colocó como el país más corrupto entre los miembros de la OCDE.

José Réyez