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El campo mexicano presenta signos de “agotamiento” reflejados en un “estancamiento de la productividad, competitividad y rentabilidad, no es incluyente y carece de un manejo sustentable de los recursos naturales”, diagnostica el Programa Sectorial de Desarrollo Agropecuario, Pesquero y Alimentario (PSDAPA) 2013- 2018.

Mientras el análisis oficial muestra la decadencia de este sector del país —importante no sólo para los agricultores; sino también para los consumidores finales, pues ellos recienten el encarecimiento de los productos—, el gobierno federal entrega apoyos millonarios a sus allegados, mediante programas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Tal es el ejemplo del priísta y amigo del presidente, Jesús Vizcarra, quien es uno de los beneficiarios con 50 millones de pesos para su proyecto Sukarne Agroindustrial, según evidencia el padrón del Programa Productividad y Competitividad Agroalimentaria de la Sagarpa.

Además, el listado de Incentivos para Administración de Riesgos de Mercado 2016 revela que entre las grandes empresas apoyadas por esta administración se encuentran: Bachoco (de la familia del exgobernador priísta de Sonora, Eduardo Bours Castello) con 1 millón 430 mil 738 pesos; Sabritas, con 1 millón 274 mil 462 pesos; y Minsa —la segunda compañía más importante en la producción y procesamiento de maíz—, con 57 millones 651 mil 887 pesos, entre otras.

Estos son ejemplos de cómo las grandes compañías acaparan el sector; así como los recursos del erario destinados al campo. También, documentado en el informe El impacto de las corporaciones multinacionales en los sistemas alimentarios (producción, distribución y venta) —elaborado por las economistas Flor Alejandra Bautista Hernández, Irma Cecilia Díaz Rojas y Miriam Lastiri Rito—.

Érika Ramírez