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Es el turno de los países de América Central. Quienes reparten violencia han decidido que conviene a sus intereses meter a Guatemala, El Salvador y Honduras en la misma dinámica que en México ha dejado muertos por cientos de miles, desaparecidos, desplazados, decapitados.

Con una nueva administración en Estados Unidos y con el regreso de políticas migratorias que criminalizan aún más a los pobres, los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica ha anunciado la creación de una Fuerza de Tarea Trinacional compuesta por militares, policías, expertos en inteligencia y otras unidades. El objetivo declarado: vigilar sus fronteras para controlar a las maras.

Las maras, como se recordará, son las pandillas extremadamente violentas que surgieron en la década de 1980 en Estados Unidos y cuyos integrantes, de regreso a sus países de origen, asuelan a sus sociedades con asesinatos y torturas. Participan en el narcotráfico y prácticamente en cualquier modalidad de la delincuencia organizada.

Se calcula que hoy en día estas pandillas cuentan con más de 70 mil miembros. Su terror se ha dejado sentir en Centroamérica y sus actividades también llegan a México, Estados Unidos, Canadá y España.

¿Y cómo combatirán estos países a las maras? “Les vamos a dar de su misma medicina”, declaró el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, durante la ceremonia con la que se instauró formalmente la también conocida como Fuerza Trinacional Antipandillas. ¿En serio? ¿Van a violar derechos humanos, decapitar, secuestrar, desaparecer, asesinar? ¿Eso es lo que quieren, ya no digamos los gobiernos, la sociedades? ¿No han aprendido nada de la experiencia de México?

El objetivo oficial de este colectivo es neutralizar a las maras, suprimir el narcotráfico, impedir la delincuencia común y propiciar un ambiente de seguridad para reducir los índices de violencia. ¿Cuál será el verdadero? En México, tal estrategia no sirvió para que disminuyeran los índices de violencia ni para que se acabara el narcotráfico. Con el terrorismo que se desató, quienes se hicieron más peligrosos fueron los delincuentes, y los cárteles del narcotráfico se convirtieron en los líderes del negocio a nivel mundial. Y algo más: se contuvo, con sangre, la migración centroamericana que pasa por México rumbo a Estados Unidos. ¿No será que precisamente eso es lo que se busca, pero ahora ya desde los propios territorios de Guatemala, Honduras y El Salvador? Recordemos que esta nueva corporación controlará precisamente las fronteras.

¿Y de quién fue la idea de esta nueva política? Como en el caso de México, la gran idea es de Estados Unidos. Esta Fuerza contará con el apoyo de los “asesores” estadunidenses y se engloba dentro de la llamada Alianza de la Prosperidad (¿recuerdan la Iniciativa Mérida?). La Fuerza Trinacional contará con respaldo tecnológico de los gringos para vigilar por tierra y aire alrededor de 600 kilómetros cuadrados.

Las autoridades de los tres países justifican tal decisión en la situación crítica que, en términos de seguridad pública, padecen estas sociedades. Destacan que –según el Banco Mundial, con datos de 2014– Honduras ocupaba el primer puesto en números de asesinatos cometidos en todo el planeta, con 75 personas asesinadas por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar se encontraba El Salvador, con 64 víctimas; mientras que Guatemala ocupaba el séptimo puesto, con 31 fallecidos de manera violenta. El promedio global era de 5.3 personas por cada 100 mil.

Los mandatarios salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén; guatemalteco, Jimmy Morales, y el ya citado hondureño, Juan Orlando Hernández, acordaron la creación de la Fuerza conjunta desde agosto pasado, pero se instauró a mediados de noviembre. En sus discursos, recogidos por la prensa, señalaron que su lucha es contra la violencia. Así, autoridades de los tres países en materia de seguridad, justicia, inteligencia y defensa nacional trabajarán en una sola gran corporación.

Lo menos que podría pasar es que el plan resultara inútil –pues no soluciona la pobreza y la desigualdad, los problemas de fondo que provocan la violencia–. Lo que desafortunadamente puede ocurrir es que tendremos una réplica de lo que pasa en México: torturas, asesinatos, violaciones de derechos humanos… Y todo porque los gringos quieren frenar a como dé lugar la migración; no quieren que las personas en situación de pobreza vayan a trabajar a Estados Unidos. Por cierto, ¿qué les prometieron los mandamases estadunidenses a los gobiernos locales? ¿O nada más así, les harán el trabajo sucio a los gringos?

Fragmentos

No sólo la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México da carpetazo al caso del estudiante y activista Carlos Sinhué Cuevas Mejía, ejecutado extrajudicialmente en 2011. También el organismo que oficialmente se encarga de la protección de los derechos humanos en la capital del país pretende cerrar el expediente. A pesar de la dilación y de las irregularidades en el proceso que lleva la Procuraduría, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) no ha emitido una sola recomendación y ya se apresta a archivar sus indagaciones. ¿A quién se protege en este caso que demanda la coordinación entre la CDHDF y el gobierno de la ciudad? ¿De dónde son los perpetradores del homicidio? ¿De la UNAM? ¿De las corporaciones policiacas dela ciudad? ¿De los círculos castrenses? Actores de estos ámbitos aparecen en el expediente.

Zósimo Camacho

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ZONA CERO]

 

Contralínea 525 / del 05 al 11 de Febrero 2017