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A más de 7 años de la infamia cometida en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) por el gobierno de Felipe Calderón, no hay un solo mexicano que siga dando crédito a las falacias montadas para cerrar, de la noche a la mañana, una empresa pública y dejar sin empleo a 44 mil trabajadores. Tal como ocurrió aquel 11 de octubre de 2009.

Lo puntualizamos desde el momento de iniciar nuestra lucha de resistencia: la intención de los panistas no era velar por el interés de las finanzas públicas ni el bienestar de los usuarios de la energía eléctrica en el centro del país; su objetivo era la desintegración de la industria eléctrica nacional para entregarla de manera silenciosa y paulatina a las empresas extranjeras.

Para doblar a una institución sindical como el SME, era necesario recurrir a la bajeza y al atropello, al uso de la fuerza militar y policial, tal y como había ocurrido hacía 1 siglo cuando, en los albores de nuestra organización, gobiernos como el de Venustiano Carranza se negaban a reconocer los derechos laborales de los trabajadores enviando al Ejército a romper huelgas y detener líderes, como una extensión del porfiariato.

El artero golpe en contra del SME, perpetrado a las sombras de la noche mediante un despliegue de miles de elementos de las Fuerzas Armadas bajo el camuflaje de policías, no antepuso un diálogo de frente al país, como era lo más lógico en un régimen democrático y republicano. Y no existió nunca la intención de sentarse a analizar las verdaderas condiciones en que se hallaba la paraestatal Luz y Fuerza del Centro, y en general la industria eléctrica del país, porque el gobierno de Calderón adolecía de los argumentos para defender su medida extrema y autoritaria, pero sobre todo, antinacionalista.

En las primeras semanas y meses, el Estado inició una guerra mediática en contra de los trabajadores despedidos injustamente, acusándolos de haber gozado de excesivos privilegios, de haber quebrado las finanzas de Luz y Fuerza y de desquiciar las calles de la Ciudad de México con sus marchas y plantones, sin exentar acusaciones públicas de sabotaje a las redes subterráneas de transmisión en el Centro Histórico, con el fin de que la sociedad le diera la espalda a la naciente lucha.

Fueron 7 largos años de un camino cuesta arriba que, para desgracia de quienes apostaron a nuestra desaparición, culminaron con un triunfo de nuestro justo reclamo para recobrar nuestras fuentes de trabajo y una fortalecida alianza con la sociedad a través de organizaciones como la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE), a la que se han sumado miles y miles de mexicanos afectados por los abusivos cobros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en sus recibos de luz.

Muchos de aquellos que en su momento pensaron de buena fe que con la extinción de Luz y Fuerza bajaría el monto de sus recibos, ahora dan la razón a nuestra lucha y están de nuestro lado. El SME nunca mintió, pero el gobierno de Calderón lo hizo de manera sistemática, utilizando cuantiosos recursos públicos en su compra de medios de comunicación, para sostener sus mentiras.

El juicio de la historia ya comienza a dictar su veredicto y mientras el sexenio pasado muestra a la nación entera sus torpes manos manchadas por la sangre de una infructuosa guerra contra el crimen organizado y enlodadas por la corrupción, el Sindicato Mexicano de Electricistas acaba de cumplir el pasado 14 de diciembre 102 años de existencia, con miras a llegar a otros 100.

Desde el pasado año, la lucha del SME empezó a recoger los frutos de su histórica resistencia, al constituirse la Generadora Fénix en alianza estratégica con la empresa Mota-Engil, pactándose la vigencia de nuestro contrato colectivo de trabajo y de nuestro registro como sindicato de industria.

En el proceso que hará resurgir a nuestra organización como el ave fénix, cobró especial relevancia la negociación alcanzada en agosto pasado con el gobierno federal lográndose un pago en especie de nuestros pasivos laborales y obteniendo, a favor de quienes resistieron la larga y extenuante lucha, una concesión por 30 años para el uso y explotación de 14 plantas hidroeléctricas que formaron parte de la infraestructura de Luz y Fuerza del Centro, como también un paquete de 1 mil 700 MW para construir dos plantas de ciclo combinado en lo que fuera la termoeléctrica Jorge Luque.

Dentro de este paquete se enlista la entrega en propiedad al Sindicato Mexicano de Electricistas de las fábricas y talleres para el funcionamiento de nuestra Cooperativa LF del Centro, y que será la nueva fuente de trabajo para los electricistas que rechazaron su liquidación en octubre de 2009, quienes ahora serán socios y podrán constituir para el futuro y patrimonio de sus familias una fuente de trabajo digna y socialmente productiva.

En la nueva dinámica –donde existe una línea bien delimitada con nuestros socios mercantiles que en nada compromete nuestros principios ideológicos ni nuestras alianzas con organizaciones y movimientos sociales del país– hay noticias halagüeñas, como los ocho permisos de generación otorgados por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), el pasado 30 de noviembre a FSE Suministradora Fénix para prestar sus servicios a los usuarios calificados; es decir, los clientes del mercado mayorista, actualmente acaparado por la CFE, cuya adquisición anual mínima es de 3 megawatts al año y que representa el 58.23 por ciento del consumo nacional. Pero además, están en trámite otros siete permisos adicionales.

El inédito esquema abre todo un abanico de opciones para que la nueva suministradora a la que está integrado el SME, pueda ofrecer energía limpia a precios accesibles en beneficio de la industria, el comercio, los prestadores de servicios, así como los ayuntamientos, que podrán obtener importantes ahorros en sus presupuestos.

En el escenario por venir resulta paradójico para la antes llamada “empresa de clase mundial” y sus charros del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) que hace unos años apostaron a nuestra desaparición, apoderándose ilegalmente de nuestra zona de trabajo mediante sus esquiroles. En el nuevo mercado eléctrico, la CFE tendrá que competir no sólo en precios sino en calidad de servicios, y en ambos campos sabe que lleva las de perder, razón por la cual ya ha iniciado una campaña de intimidación hacia sus agobiados clientes, a los que amenaza con no reinstalarles el servicio en caso de una falla si contratan con un nuevo suministrador, violando de manera flagrante el piso parejo establecido en la nueva normatividad de las leyes secundarias.

El SME ha interpuesto ya una demanda ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en contra del líder del SUTERM, el charro Víctor Fuentes del Villar, quien ha confesado su complicidad con el gobierno de Calderón para tratar de aniquilar a nuestro sindicato, apoderándose de nuestra zona de atención.

Las cosas han cambiado para desgracia de quienes desearon nuestra desaparición y ahora, al festejar nuestros 102 años de existencia, no sólo demostramos haber superado el ilegal decreto de extinción de octubre de 2009, sino que estamos más vigentes y actuantes que nunca, dispuestos a recuperar el tiempo perdido y lo que por ley nos pertenece.

Martín Esparza Flores

[OPINIÓN]

Contralínea 523 / del 22 al 28 de Enero 2017

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