Autor:

El horno no está para bollos; ni para virotes, torcidos, bolillos o teleras. Esto referido al Estado, el gobierno y la sociedad de los Estados Unidos Mexicanos, alias México. Y es que si Donald Trump, ya ratificado legal y legítimamente presidente constitucional de los Estados Unidos de América, por tenernos más a la mano, insiste en considerarnos su chivo expiatorio, aparte del muro (para nuestras lamentaciones), el millonario-populista cumplirá sus promesas a sus conciudadanos y las amenazas a los mexicanos. Y nos puede ir de la patada. Máxime que Peña y los peñistas con su Partido Revolucionario Institucional (PRI), los panistas con Anaya, Margarita y Moreno Valle; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en ruinas con Mancera, Los Chuchos y la Barrales, por separado o en alianzas, no son opciones para el tsunami que viene con el nuevo huésped de la Casa Blanca.

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con López Obrador, es el populismo que puede dar la batalla contra todos ellos y hasta ganar la Presidencia de la Republica, en lo que puede ser el antiTrump, para enfrentar a los pobres contra los ricos, muy ricos, millonarios y multimillonarios; quienes tienen a Carlos Slim Helú como su representante. Pues habiendo ya limado sus diferencias con Trump, y como poderoso caballero es don Dinero, se juntaron e hicieron las paces. Videgaray, el autor del endemoniado endeudamiento del país, ya no sirve como mensajero y, además, en su cuenta está la renuncia de Carstens que tiene a la economía mexicana, con todo y José Antonio Meade en Hacienda, en la incertidumbre y deslizándose al cero crecimiento que significa recesión, más desempleo, devaluación de hasta 50 pesos por dólar y una inflación galopante. En suma, una crisis general con hambruna, inseguridad, síntomas de golpismo militar y un desastre poblacional si Trump inicia la expulsión de los más de 10 millones de migrantes mexicanos indocumentados.

No la tenemos difícil, sino casi imposible. A menos que apoyemos un pacto electoral inclinado más a la democracia representativa que al populismo, en los términos que propone en su ensayo el abogado, politólogo y jurista Diego Valadés: “Democracia o populismo” (Reforma, 20 de diciembre de 2016). Así que para tratar de contrarrestar la embestida de Trump, y ya sea con los partidos o sin ellos –porque como siempre se ponen rejegos, reacios o renuentes a colaborar entre sí para beneficio de un buen gobierno–, hay que proponer a Carlos Slim como jefe de Estado, o sea, presidente. A Carstens como secretario de Hacienda y Crédito Público. Y a Manlio Fabio Beltrones Rivera, como jefe de Gobierno, en el contexto de un sistema semiparlamentario con alianzas, nombrando a los titulares de las 24 secretarías con integrantes de todos los partidos. Y el resto de las empresas e instituciones dependientes del jefe de Gobierno. Se trata de que Slim y Trump pongan las mejores condiciones para el entendimiento político, económico y social. Y relativizar, quitándole el filo, a las amenazas del presidente estadunidense para con nuestro país.

Encontrarle la cuadratura al círculo de Trump y los republicanos que se han apoderado de los tres Poderes del Estado. Y tienen la sartén por el mango. En el  ínterin que Peña y los  peñistas con Slim, Cartens y Beltrones diseñen el pacto electoral y el programa de  gobierno y administración con la mira de que Trump y su grupo no  sean un equipo de choque antimexicano. Estamos muy indefensos. Y se necesita constituir una defensa nacional para evitar que se conviertan en amenazas cumplidas, las que ha vertido Trump; quien bien puede entenderse con Slim. Carstens, enderezar la billonaria deuda que dejó Videgaray, quien debe dar cuenta y razón de dónde se invirtió. Y preparándose Beltrones para ejercer de jefe de Gobierno, abriendo espacios a Morena, al Partido Acción Nacional (PAN), PRI y PRD más el resto de los minipartidos. Que los dos últimos años de Peña sirvan para abrir brecha a ese futuro inmediato que alumbre la reforma constitucional de los dos cargos: jefe de Estado y jefe de Gobierno.

Esto para democratizar al presidencialismo, afianzar los derechos humanos y reestructurar a las policías para ir disminuyendo la participación militar. Se trata de construir los fines políticos (económicos, sociales, culturales, etcétera), para el estira y afloja de las relaciones internacionales, sobre todo con Trump; y afianzar la mutua dependencia con respeto a la soberanía mexicana con un gobierno salido de las urnas, para votar la propuesta: Slim, Cartens y Beltrones como un medio para esos fines. La nación enfrenta un desafío que solamente se puede resolver con un pacto electoral innovador. Se trata, no de repetir ni copiar, pero sí de aprender para elegir entre una opción democrática o autocrática. La unipersonal del actual presidencialismo ya no es funcional y su autoritarismo muestra demasiadas debilidades e ineficacias.

Por lo tanto, ante la amenaza de Trump, un hombre que le hable al tú por tú, como Slim. Un financiero como Carstens. Y un político como Beltrones. Sí hay más soluciones, es cuestión de propuestas; sin las que el pronóstico con Trump será, que los mexicanos estaremos viviendo una película de terror.

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: CONTRAPODER]

 

Contralínea 523 / del 22 al 28 de Enero 2017