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19 de enero de 2017. Tras la extradición del capo del narcotráfico Joaquín Guzmán Loera, alias Chapo, la tarde de hoy, el Cártel de Sinaloa o del Pacífico entra en una fase de abierta recomposición.

Los datos más recientes de la Procuraduría General de la República (PGR) dicha organización criminal, considerada todavía como la más poderosa del país y con negocios en más de 50 países, habría perdido presencia en cinco entidades federativas.

En la reconfiguración del mapa del narcotráfico, mientras que en 2013 contaba con el apoyo de 12 células y pandillas que operaban en una docena de estados de la República, ahora cuenta con 10, cuya presencia se redujo a siete entidades.

Sus aliados actuales, según la Procuraduría, son los grupos Gente Nueva, cuyas zonas de influencia son Chihuahua y Sinaloa; Los Cabrera (Durango y Chihuahua); el “Cártel del Poniente y/o de La Laguna y/o Los Bardales” (Durango y Coahuila); El Aquiles (Baja California); El Tigre (Baja California); Del 28 (Baja California Sur); Los Artistas Asesinos (Chihuahua); Los Mexicles (Chihuahua); Los Salazar (Sonora); y Los Memos (Sonora).

De los datos oficiales se desprende que para el Cártel del Pacífico el mayor impacto en términos territoriales ocurrió por la escisión del Cártel Jalisco Nueva Generación. Éste –identificado ahora como una de las nueve grandes organizaciones criminales de México– controlaba cuatro entidades para la organización de Joaquín Guzmán Loera.

Además, otros tres aliados del cártel que encabezaba Guzmán habrían desaparecido: Los Mata Zetas, que operaban en Veracruz y Jalisco; y La Barredora y el Comando del Diablo, en Guerrero.

Nancy Flores