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El municipio fronterizo de Caborca vive una campaña de acoso y represión contra migrantes que buscan pasar a Estados Unidos. Con el apoyo de medios de comunicación locales, el Instituto Nacional de Migración –con el apoyo de las policías estatal y municipal– allanan hoteles y casas de huéspedes. En sintonía, el narcotráfico amenaza a la Casa de Migrantes de Caborca
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Ciudad Heroica de Caborca, Caborca, Sonora. En menos de 2 meses, en esta ciudad, aproximadamente150 migrantes fueron detenidos y deportados por autoridades migratorias. Auxiliados por patrullas de la policía municipal, los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) llegaron a hoteles y casas de huéspedes para verificar el estatus migratorio de las personas. Si no comprobaban su legal estancia, las detenían y deportaban.

Todo comenzó con una campaña de odio y discriminación contra los migrantes que llevaron a cabo periodistas, medios de comunicación y personas que se decían afectadas por “actividades delictivas” de los migrantes.

El medio más activo en  esta campaña era y es un noticiero radiofónico conducido por Julio Mujica. Los argumentos de esta campaña son que “dan mal aspecto”; algunos “molestan” a las personas pidiendo dinero para alimentarse, emborracharse o drogarse, y el de más “peso”: cometen delitos como robos a casas y comercios.

El reportero solicitó información estadística a la Dirección de Seguridad Pública del municipio. El jefe operativo, Miguel Ángel Martínez Torres, no vio el menor problema en entregar los datos acerca de los delitos que se cometen en la demarcación. El oficial encargado de las estadísticas, de apellido Veldivia, dijo que no contaba con estadísticas de los delitos cometidos por migrantes: sólo el total de los cometidos. Se aprestaba a dar los datos cuando recibió una orden de su jefe para que no informara nada.

Se acudió entonces a la Secretaría Municipal. El encargado German Cubillas ofreció entregar las estadísticas en 3 días; pero finalmente decidió no hacerlo.

La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública señala que cualquier ciudadano puede solicitar información a las instancias de gobierno, de manera verbal y escrita, y la instancia a la que se acuda tiene 5 días hábiles para dar respuesta o turnar al peticionario a la instancia correspondiente.

A más de 2 meses, las autoridades de Caborca no han entregado los datos solicitados y ninguna respuesta han ofrecido.

La realidad es que la campaña contra los migrantes está azuzada por información no verificada sobre una supuesta y generalizada comisión de delitos por parte de los migrantes que cruzan Sonora en su paso rumbo a Estados Unidos. Esta campaña estigmatiza y criminaliza tanto a mexicanos como centroamericanos que transitan por el municipio d Caborca.

El ataque a la Casa del Migrante

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No sólo han ocurrido ataques y redadas contra migrantes en calles, hoteles y casas de huéspedes. Tampoco los medios y las autoridades han sido los únicos actores que los han agredido. También se ha sumado, de manera muy peligrosa, el crimen organizado.

El martes 15 de noviembre, alrededor de las 18:30 horas, dos personas llegaron a la Casa del Migrante de Caborca, a bordo de una camioneta pick up doble cabina. Uno de ellos pidió hablar con el encargado, Jesael Jonatan Alvarengas Romero, quien no se encontraba en ese momento.

Les atendió una mujer migrante, a quien le dijeron que dos migrantes se habían metido a un domicilio frente a la Casa, no especificando cuál. Supuestamente, en esa casa se encontraban dos niños. Los hombres de la camioneta, dijeron que si no encontraban a los menores, regresarían a matar migrantes y dejarían sus cabezas fuera de la casa. Sin decir más se fueron, no sin antes mostrarles un arma de fuego.

Jonatan Alvarengas, migrante salvadoreño y hoy encargado de la Casa del Migrante de Caborca, dice en entrevista que optaron por hacer pública esta amenaza. Asimismo, informaron de lo ocurrido a la policía municipal, la policía estatal y al Cuartel General Base de Operaciones Caborca, dependiente de la 45 Zona Militar. También se dio aviso a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), la cual envió desde la capital, Hermosillo, a dos visitadores.

El visitador encargado de la oficina regional de la CEDH en Caborca, Luis Ángel Valenzuela, señala que el presidente del organismo ya ha emitido una serie de recomendaciones al gobierno estatal para que la protección a la Casa del Migrante.

El presidente de la CEDH, Raúl Arturo Ramírez, ostenta el cargo desde el gobierno anterior. Siempre buscó no molestar al gobierno de Guillermo Padrés. Se recuerda con especial atención el caso de Gisela Peraza, empleada y ama de llaves del anterior gobernador. Padrés y su esposa, haciendo uso de su autoridad, la metieron a la cárcel sin pruebas, donde la torturaron y, además, en flagrante violación a sus derechos humanos, le cambiaron de penal en varias ocasiones para que no fuera visitada por sus familiares.

En este caso, el presidente de la CEDH hizo caso omiso de las violaciones a los derechos humanos sufridos por la empleada doméstica y, aún más, justificó su encierro irregular.

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Jonatan dice que el día que fueron amenazados había  unos 70 migrantes, pero el flujo de personas varía entre 100 y 150 al día.

En la Casa del Migrante  de Caborca, la alimentación es proporcionada por otro migrante, éste de nacionalidad estadunidense pero de origen centroamericano: Irineo Mujica Arzate.

 “Esto –la Casa– no le cuesta nada al pueblo de Caborca”, dice. Agrega que en centro se organiza para evitar, precisamente, que los migrantes tengan que andar deambulando en las calles. “Aquí llegan, se les mantiene hasta 7 días y, en casos especiales, se prolonga su estadía”.

Explica que a cada migrante que llega a la Casa se le registra; “se le quita todo tipo de objeto punzocortante: tijeras, cuchillos y puntas, todo lo que pueda ser utilizado como arma”.

Las puertas de la Casa se mantienen siempre con llave y se cierra las 21:00 horas. Asegura que se le expulsa de inmediato a quien infrinja las reglas del centro.

Ellos mismos cocinan sus alimentos y duermen tirados en un tejaban hecho con lonas, láminas y barrotes de madera, tirados en cartones, cobijas, pedazos de alfombra y cualquier cosa que sirva.

No piden ayuda a la comunidad.

En entrevistas con el reportero, los migrantes dicen que tratan de meterse lo menos posible en la vida de los locales. Procuran no interferir en la vida cotidiana de las personas.

 “Es natural –dice uno de los migrantes– que [las personas de esta ciudad] no estén acostumbrados a ver rostros nuevos con las características de ellos; pero nosotros no nos metemos con ellos; sólo tenemos la intención de cruzar al otro lado y trabajar para nuestras familias que se quedaron en nuestros países.”

Si por alguna razón no logran cruzar, algunos regresan: se les da albergue y se busca la manera de repatriarlos. La Casa del Migrante de Caborca, al constituirse, de manera institucional dio aviso al ayuntamiento, a cargo de Karina García Gutiérrez, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). A la presidenta municipal, los integrantes de la Casa ofrecieron colaboración y les explicaron que era mejor contar con un centro que atendiera a los migrantes a que los migrantes se reunieran en cualquier lugar y pudieran verse involucrados e irregularidades. Además, les dijeron que la Casa no le costaría nada al pueblo de Caborca.

El encargado de la Casa del Migrante, Jesael Jonatan Alvarengas Romero, reconoce que las redadas no han ocurrido en la Casa ni en las inmediaciones de la misma. Agrega que las autoridades migratorias, por acuerdos entre la organización con la Secretaría de Gobernación (Segob), no se acercan a menos de una cuadra a la redonda. Dice que el Instituto Nacional de Migración ha cumplido con ese acuerdo y considera que así se mantendrá.

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La miseria y condiciones infrahumanas

La Casa cuenta con pocos recursos. Es evidente que tiene pocos meses de empezar a funcionar y que con precariedad enfrenta grandes problemas. Las condiciones en que duermen los migrantes no son las más adecuadas, menos aún en la temporada invernal: pocos podrán soportar dormir en un tejabán, y en el suelo.

Tampoco se ven signos de que algún médico revise el estado de salud de quienes llegan o se van. Jonatan dice que utilizan los servicios médicos de salud del estado y que, incluso en el momento en que se realiza la entrevista, uno de los migrantes está siendo atendido.

La pobreza de la Casa es evidente, pero los migrantes se muestran felices de tener un lugar donde dormir bajo techo, aunque sean láminas o lonas, y comida caliente tres veces al día. También se muestran alegres de tener un lugar donde descansar una semana mientras arreglan su cruce hacia Estados Unidos.

La situación en Caborca

La persecución contra migrantes estalló en junio pasado. Nunca en Caborca se habían efectuado. Sin embargo, el encargado del despacho de Seguridad Pública del municipio, el comandante Moisés Ramos Meza, señala que continuarán los “operativos”.

Ramos Meza forma parte del equipo de Karina García desde que ésta era presidenta municipal de Tubutama, Sonora. Alguno medios de comunicación locales lo relacionaron con el narcotraficante Francisco Hernández García, apodado el Dos Mil.

Abusos, injusticias y discriminación padecen los migrantes en su paso por Sonora y, específicamente, por Caborca. Los testimonios recabados dan cuenta de acoso y agresiones por el color de piel de las personas, estatura, vestimenta, cabello hirsuto, chino o rubio. La discriminación se agudiza aún más cuando los extranjeros son homosexuales o lesbianas.

Muchos de los migrantes que han llegado hasta la frontera sonorense reportan abusos, extorsiones, vejaciones e, incluso, agresiones sexuales por parte de elementos del Instituto Nacional de Migración. Lo peor es que la población en general también los discrimina por parecer oriundos de Centroamérica o tener un acento extraño.

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Pero no se necesita ser extranjero para padecer estos abusos actualmente en Sonora y en México. Tres hermanos chiapanecos fueron detenidos, maltratados y torturados en un filtro ilegal migratorio en Querétaro y forzados a decir que eran guatemaltecos. Lo anterior, pese a probar con documentos, copias de sus actas de nacimiento, que eran mexicanos.

Desde mayo del 2011 la Ley General de Migración establece que el ser un persona con estancia irregular en el país no es motivo para ser criminalizado. En la exposición de motivos de la reforma, se señala textualmente: “En ningún caso una situación migratoria irregular preconfigurará por sí misma la comisión de un delito ni se prejuzgará la comisión de ilícitos por parte de un migrante por el hecho de encontrarse en condición no documentada”.

De estos mismo se enorgulleció el actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en su discurso ante la 70 Asamblea General de Naciones Unidas, el 28 de septiembre del 2015.

Nada ha valido en Caborca y las policías municipal, estatal y federal detienen a personas por sospechar que son extranjeras. Con ello, satisfacen a un reducido pero ruidoso grupo de caborquenses racistas y xenófobos. Y todos los partidos se atribuyen las solicitudes de las redadas porque consideran que así obtendrán algunos votos en proyectos electorales futuros.

La inseguridad en Caborca sí ha aumentado, pero en las colonias populares donde no pasan los migrantes, como La Aviación, La Huerta, Santa Cecilia, Contreras, Francisco Villa, Ladrillera, Tierra Blanca, Pueblo Viejo, Benito Juárez y otras.

La política migratoria que se aplica en Caborca no es ajena a la que se lleva a cabo en todo México. Esta nación actualmente deporta más migrantes que el país destinatario, Estados Unidos. Mientras que la Unión Americana deportó en 2015 a 146 mil 132 mexicanos; 33 mil 249 guatemaltecos; 20 mil 309 hondureños y 21 mil 920 salvadoreños, México envío de regreso a 75 mil 45 guatemaltecos, 52 mil 199 hondureños y 30 mil 191 salvadoreños; en total, 158 mil 789 centroamericanos.

Ramón Eduardo Ortiz León

[BLOQUE: ESPECIALES][SECCIÓN: AOCHO COLUMNAS]

Contralínea 522 / del 15 al 21 de Enero 2017

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