Autor:

18 de enero de 2017. Los hechos de violencia registrados ayer en el turístico municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, podrían deberse a la lucha de Los Zetas por recuperar el control territorial y criminal en Cancún.

Como se dio a conocer ayer por parte de la prensa local, a organización imitar se adjudicó el ataque en la discoteca Blue Parrot, en Playa del Carmen, Quintana Roo, que dejó 5 muertos. Aunque la principal hipótesis manejada en un principio por las autoridades fue una riña, con el paso de las horas se habló de un ajuste de cuentas entre pandillas por la disputa territorial, el cobro por el derecho de piso, y la llegada de Los Zetas a la zona (esta última por una manta colgada en una zona cercana al ataque: “Esto es una muestra de que ya estamos aquí, fue por no alinearte Phillip BPM, es el inicio, vamos a cortar las cabezas de golfos, pelones y chapulines”. Firma Fayo Z).

Información de la Procuraduría General de la República (PGR), en el municipio de Benito Juárez operan dos pandillas aliadas del Cártel del Golfo. Una de ellas, los Talibanes, dependía de Los Zetas; y la otra, Los Pelones, del desaparecido Cártel de la Barbie. Por tanto, la amenaza de Los Zetas estaría dirigida a esas organizaciones criminales.

La información más reciente de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA, por su sigla en inglés) indica que hay al menos 38 conflictos agudos que protagonizan ocho de los nueve grandes cárteles, para agenciarse el control en igual número de territorios a lo largo del país.

Uno de ellos se daría en Benito Juárez, Quintana Roo, donde el Cártel del Golfo es identificado por la DEA como el cártel dominante y el que le disputa la plaza es el Cártel de Sinaloa.

La afrenta que protagonizan estos cárteles en la entidad explicarían por qué fueron atacados la tarde de ayer el centro de espionaje estatal, denominado Centro de Control, Comando, Cómputo y Comunicaciones, y la Fiscalía General, por un comando de aproximadamente 10 personas armadas que viajaban en motocicletas.

Nancy Flores