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El pueblo rarámuri (o tarahumara) de Baqueachi, Chihuahua, hoy recupera la totalidad de sus tierras que habían sido ocupadas por ganaderos. Los indígenas ingresan esta tarde, en compañía de la fuerza pública y de la defensora de derechos humanos Estela Ángeles Mondragón, a las tierras ejidales ubicadas en el municipio de Carichí, en la Sierra Madre Occidental, a unos 170 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, capital del estado.

Los indígenas testificarán la ejecución de la sentencia emitida por el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Número Cinco, que tiene carácter de “firme” e “inatacable”. En la misma, y luego de 32 sentencias previas a favor de los rarámuris, se condena a Luis Armando Olivas Muñoz a que desocupe y entregue en favor del ejido Baqueachi las superficies que detenta. Además se le condena al desalojo del ganado que tenga pastando dentro de la superficie invadida. Y se reconoce a los legítimos y verdaderos dueños del territorio: la comunidad indígena de Bakeachi.

Mediante un comunicado, el comisariado ejidal reconoció “la trascendencia del fallo”, que había sido emitido desde el 30 de octubre de 2016 pero que no se había ejecutado.

“Este logro para el Ejido de Baqueachi se da a pesar de no contar con los suficientes recursos económicos, de las continuas amenazas y agravios de los invasores, y el alto costo de la vida de nuestro defensor Ernesto Rábago Martínez que fue cruelmente asesinado”, señala el documento.

Zósimo Camacho